Ley Autónoma Municipal de Tráfico y Transporte

Posted on 18/04/2012

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Con este –debo decir – pretencioso título se ha promulgado el primer instrumento normativo municipal sobre las materias de tráfico y transporte en el nuevo marco de las autonomías – cuasi municipios federados en realidad – aprobadas por la nueva CPE. No voy a aburrir al caro lector con disquisiciones abogadiles a pesar de que el cartón que tengo guardado en alguna gaveta hace ya demasiados años me mande a hacerlo. En realidad, quisiera, si el lector me lo permite, especular un poco sobre lo que puede ocurrir a partir de esta promulgación.

Es a todas luces evidente que la LMTT marca una clarísima división entre dos visiones, una mayoritaria pero probablemente desarticulada y con poca capacidad para organizarse, y una muy minoritaria pero conformada por dos sectores con fuerte capacidad de organización interna y de generar resistencia. A un lado, los vecinos de esta ciudad, sufridos pasajeros, peatones y conductores que tenemos que aguantar todos los días las múltiples agresiones que nuestro tráfico nos inflige. Al frente, un sector de transporte urbano que, de un tiempo a esta parte, se ha ido degradando en calidad de servicio, cantidad de pasajeros atendidos y seguridad hasta un punto de quiebre ya sin retorno, y una policía de tránsito que si por algo ha brillado ha sido por su ineficacia y la corrupción incrustada hasta su médula. Con esto no quiero decir que todos los choferes sean unos mañudos kamikazes del volante ni que todos los varitas sean extorsionadores, pues hay de todo en este mundo, sino una percepción general fuertemente confirmada por casos cotidianos de maltrato, abuso y prepotencia que ha predispuesto a todo el resto de la ciudadanía paceña a exigir se ponga fin a estas prácticas.

El éxito de la LMTT dependerá en gran medida de cómo se resuelva esta dialéctica. Si el conjunto de la población usuaria cierra filas y se compromete con la misión de la Municipalidad de cumplir y hacer cumplir esta norma, el éxito está prácticamente garantizado. Pero si la población está dividida, apática o no sostiene una necesaria autodisciplina – empezando por aprender de una vez a usar los puntos de parada, tarea aparentemente muy difícil por los constantes fracasos – la resistencia en las calles de los propios transportistas, bloqueos y manifestaciones de por medio, y de los policías, estos ya no con bloqueos pero con una especie de “paro de brazos caídos” no declarada terminarán por torcer el brazo a la autoridad municipal, y tendremos en muy corto tiempo el mismo o peor caos del que hoy ya existe.

Adivino lo que estará pensando el lector: todo eso son palabras bonitas pero que en la práctica poco significado tendrán. Yo a eso respondo: no necesariamente. Ha quedado reiteradas veces demostrado que cuando el pueblo paceño se concientiza y se mobiliza, hace temblar la tierra y tambalear gobiernos. Lo hemos demostrado en la defensa de la sede de gobierno, en la solidaridad masiva para los damnificados de los desastres que han afectado nuestra tierra e incluso tierras ajenas, en el contundente Paro Cívico que detuvo los avasallamientos a nuestro territorio, en la cálida recepción a los marchistas del TIPNIS. Acá no hace falta marcha ni paro cívico alguno, pero sí un muy sólido compromiso. He aquí, desde mi modesta palestra, mi arenga, que estoy seguro es la arenga de miles de paceños, a que hagamos que esta ley pase del papel muerto a la vida institucional. Y lo mejor es que no nos cuesta absolutamente nada.

Esteban

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