Amauris

Posted on 28/12/2006

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A este señor Amauris Samartino no lo conozco. La verdad, nunca había escuchado su nombre hasta que fue detenido (aprehendido según el juez) hace poquitos días. Pero ya que esto ha abierto un nuevo frente de combate entre el oficialismo etnopopulista y la oposición ultraconservadora, me impuse la tarea de averiguar un poco quién es, porqué fue arrestado y si su expulsión de Bolivia es legal o no.

Basta con meter el nombre de este señor como criterio de búsqueda en Google. Al parecer el caballerito este ya causaba polémica antes de su arresto. En el foro de Indymedia (ya sé, la calidad de la fuente no es exactamente la mejor), encontré en referencia a algunas declaraciones de Amauris Samartino en la red Unitel la siguiente amenaza:

“ese cubano esta cagado, debe irse de Bolivia o le pasará algo………” (“Filippo”)

En la misma discusión, pero ya del otro lado, encontré esto:

“Me parece ridículo que les duela tanto lo que este hombre comenta sobre su país Cuba, lo cual no es ninguna novedad, todo el mundo sabe las miserias que viven en este país.” (“Leo”)

OK, hasta ahí queda claro que Samartino es una persona que salía con cierta regularidad en Unitel expresando sus opiniones como disidente anticastrista. De momento, nada que indique que obrara políticamente contra el gobierno boliviano. Esto parece confirmarse en el blog de un disidente cubano (“Baracutey Cubano”) que sobre Samartino escribe: “El gran crimen cometido por el médico cubano ha sido denunciar en los medios de prensa bolivianos las violaciones sistemáticas a los derechos humanos cometidas por el régimen de la Habana y su cada vez mayor penetración e injerencia sobre el gobierno de La Paz y otros gobiernos neo-populistas de la región.”. Otro sitio, “medicinacubana.blogspot.com” aclara: “Amauris Samartino es un colaborador asiduo de Cubalibredigital así como de otros medios cubanos en el Exilio y ha intervenido diversas veces por radio y TV bolivianas hablando de la realidad cubana y su influencia en el país sudamericano, motivo por el cual la policía política cubana le ha puesto precio a su cabeza”.

Habrá que buscar entonces si es evidente que este disidente cubano ha intervenido en la política boliviana, pues es este el argumento del gobierno para su detención. Increíblemente, la mismísima agencia informativa del gobierno, ABI, caracterizada por su feroz propaganda evista, dice textualmente: “Amaury Samartino, anteriormente efectuó declaraciones criticando los estrechos vínculos que mantiene el gobierno boliviano con su similar de Cuba, lo cual ya fue considerado una injerencia en los asuntos internos. Las pasadas horas, el embajador de Cuba en Bolivia, Rafael Dausá, indicó que su conciudadano, tiene cargos en su contra en su país por delitos comunes relacionados con estafas y no puede ser considerado un disidente.”

Esta contradictoria afirmación confirma, muy a pesar de su propio autor, que esta supuesta “ingerencia en los asuntos internos” se refiere a la relación de Bolivia con Cuba. Es decir, a las relaciones internacionales de su país con el país que lo acogió.

Pero si vemos en las propias palabras de Amauris Samartino su posición, resulta que ya sentía temor de ser apresado: “vimos y escuchamos ministros de este Gobierno decir textualmente que todo el que se interponga con las medidas de este Gobierno podría ser arrestado y procesado, será que el paro y el bloqueo de caminos que hacían este pequeño grupo de campesinos que pedían mantener el cultivo de lo que todos sabemos no es otra cosa que la materia prima de la cocaína sí era autentico y constitucional, sin embargo el que se realizara con toda seguridad por la mitad de los Bolivianos para impedir que se implante a través de la asamblea constituyente de un nuevo Cuba en Suramérica se pueda declarar como inconstitucional”.

¿Se puede interpretar este tipo de declaraciones como ingerencia en la política interna? El principio rector del Derecho Internacional señala que ningún Estado puede intervenir en los asuntos internos de otro. Pero en el presente caso, Amauris Samartino no representa de manera alguna a ningún Estado. El presupuesto de la ingerencia por tanto no se verifica. ¿Estamos hablando entonces de otra figura, distinta de la ingerencia, pero que es también sancionable con la deportación?

El gobierno ha declarado con mucha pompa que la expulsión del ciudadano cubano tiene su fundamento legal en el Decreto Supremo 24423, que regula la estadía de ciudadanos extranjeros en Bolivia. El Art. 48 inc. j) de esta norma, según el gobierno, prevé que serán expulsados los ciudadanos extranjeros que intervengan en actividades políticas o sindicales o que inciten o participen en actividades que alteren el orden público. El gobierno basó su defensa en la audiencia de Habeas Corpus demandada por Samartino precisamente en este artículo, aduciendo que la aprehensión tuvo su causa en la aplicación precisamente de este artículo y que se trata de una aprehensión migratoria y no una detención por la vía penal. El juez encontró fundados los argumentos oficiales y declaró improcedente el recurso.

Sin embargo, el juez no consideró dos elementos fundamentales. Primero, que precisamente esta base legal que aduce el gobierno ha sido expulsada del sistema jurídico boliviano mediante Sentencia Constitucional Nº 004/2001 por ser contraria al derecho fundamental a la libre expresión y a la manifestación pacífica. Segundo, que si las acciones de Samartino hubieran excedido estos derechos fundamentales y constituido delito, el recurrente tendría derecho a un proceso penal con todas las garantías en el territorio de la República y su expulsión significaría más bien complicidad a la evasión de la justicia.

Resulta por lo menos irónico que el gobierno – una vez más – recurre a pruebas que no son tales, a suposiciones y a hipótesis de conspiración para justificar sus acciones. Como hemos visto hasta acá, nada indica, ni siquiera lo escrito por el propio Amauris Samartino, que hubiese existido actividad política o sindical propiamente dichos en el presente caso. El hombre tiene su opinión, buena, mala o regular, y la expresa abiertamente como es su derecho. Pero no participa en organización política alguna, o al menos el gobierno no ha demostrado que lo haga. Tampoco está probado que haya incitado o participado activamente en acciones que atenten contra el orden público, salvo un video mal grabado y con muchos cortes (¿por qué me parece esto familiar?) que cualquier estudiante de primer año de derecho sabe no hace prueba de nada.

¿El primer preso político de este gobierno? Lastimosamente, no. Este ya es por lo menos el tercero.

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Posted in: Evadas