Meando arbolitos

Posted on 19/06/2007

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El ser humano, igual que casi todos los animales terrestres, es un animal muy territorial. Si bien (salvo excepciones) hemos pasado de la fase de mear arbolitos a técnicas mucho más intrincadas, el principio sigue siendo el mismo. Lo que está en mi territorio es mío y de nadie más, quien quiera invadirlo o, peor, sacar recursos de él tendrá que vérselas conmigo.

Tan básico y elemental es este instinto que hoy, en Bolivia, el debate en la construcción del nuevo Estado se centra esencialmente, casi exclusivamente, en pugnas territoriales. Pocos comprenden las implicaciones de proponer el “cuarto poder” de control social – salvo las universidades. Pocos comprenden las implicaciones de la creación de un estado plurinacional. Pero todos comprenden – así sea mal- las implicaciones del cambio de la sede del gobierno, de dar autonomía a territorios sub-departamentales o de sentar soberanía sobre los recursos naturales.

En efecto, lo que todos estamos haciendo estos días es mear nuestros arbolitos. La Paz liderada por su alcalde mea los arbolitos de la capitalía administrativa y legislativa. Santa Cruz liderada por su Comité Cívico mea los arbolitos del poder autónomo departamental. Los grupos indígenas del oriente mean el arbolito de –adivinen cómo se llama- tierra y territorio. Y el gobierno mea el arbolito de los yacimientos mineros y de hidrocarburos.

¡Ah, y me olvidaba! Los colonizadores aymaras hace poco se pusieron a mear en el territorio de los Lecos y los millones de arbolitos del Madidi, y casi se arma la gorda.

No sé dónde acabará todo este meadero. No sé si esta vez podremos salvarnos de los mordiscos o si esto se quedará en gruñidos y ladridos. Lo que sí sé es que estamos perdiendo un tiempo precioso en discutir la cuadratura del círculo. Me alegro de no haber mandado mi propuesta de constitución, no quiero tener nada que ver con este histórico bochorno.

Esteban

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