De la primavera su día

Posted on 21/09/2007

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No se asuste el lector, no lo voy a atormentar con cursilerías sobre la juventud, las flores y los chocolates en forma de corazón. De lo que se trata esto es de, con mucha cautela y hasta diría con timidez, alegrarnos con un atisbo de esperanza, una posible salida del entuerto en el que nos encontramos, una potencial pausa tras este crudo invierno político.

 

En efecto, el diálogo convocado (a mucha presión por cierto) por el gobierno estos últimos días, si bien no ha sido todo lo fructífero que algunos hubieran deseado, ha dado importantes señales:

 

  1. Aparentemente el gobierno revolucionario cultural se ha dado cuenta de que no puede avanzar dando manotazos. A pesar de su absoluta incapacidad para ver la realidad, parece que la oposición ha tenido la habilidad de forzar al gobierno a escucharlos
  2. El propio MAS ha admitido que lo de los dos tercios es nomás un requisito legal y que su objeción anterior a este mecanismo era precisamente por rehusarse a negociar. Como todo tiene su lado negativo, es también una muestra del profundo cinismo de los masistas, a quienes les parece muy bien que se manipule –o directamente se violen- las leyes para conseguir sus objetivos
  3. El absurdo y malintencionado tema de la capitalía ha sido ninguneado y remitido a otro escenario de diálogo (el de hoy viernes en Cochabamba). A medida que se va discutiendo el tema en los medios cada vez estoy más convencido de que este debería ser sí un tema a debatirse en el escenario político adecuado, esto es la Constituyente, pero que es vital separarlo del resto de los temas. Paralizar por meses la AC por esto de la sede de los poderes es simple y sencillamente criminal. Y sí, admito la responsabilidad mayor de La Paz en provocar que eso haya sucedido. Con darle su propio escenario de conciliación, se está separando (espero) el grano de la paja.

Ahora bien, no estoy diciendo que ahora todo va a estar bien. La persecución política a todo el que opine distinto, sobre todo si es notable, no ha cesado. Continúa la actitud parapolicial y el show de uniformados que toman empresas privadas por la fuerza. La convivencia se hace cada vez más difícil, y cada vez es más notorio que sólo son ciudadanos quienes pertenecen a alguna “organización social”. Pero al menos se ha podido sentar al gobierno en una mesa y se lo ha podido forzar a negociar algunas cosas. Algo es algo, dijo el diablo.

 

Esteban 

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Posted in: Evadas