El A380 finalmente fue entregado

Posted on 16/10/2007

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Después de una larga espera y dieciocho meses de retraso, el primer superjumbo Airbus A380 fue entregado ayer a su operador inicial, Singapore Airlines. El evento inicia un cambio histórico en la industria de la aviación. O quizás no.
 
 El “whalejet” (jet ballena) como le llaman sus detractores tiene todo para ser un éxito rotundo. Por ejemplo, su economía de combustible ha roto todos los récords: por cada pasajero que viaje cien kilómetros los cuatro motores Trent habrán consumido juntos solamente tres (sí, ¡tres!) litros de combustible. En estos tiempos del barril de petróleo a 80 dólares, esa es una enorme ventaja. La cantidad de gente que transporta es impresionante: 471 en configuración de tres clases, hasta 800 en clase única (habría que ser muy cruel sin embargo para poner eso en práctica). No exige grandes cambios en los aeropuertos, pues básicamente puede usar el mismo equipo de tierra que un Boeing 747, a pesar de lo machacones que son sus detractores en sentido contrario. Su rango de autonomía es enorme, tiene una impresionante capacidad de carga y su velocidad de crucero es muy respetable.
 
 Y sin embargo Airbus no ha logrado aún colocar los 250 ejemplares que necesita para igualar sus costos de desarrollo con sus ingresos. Peor aún, la credibilidad de la empresa europea ha caído en picada por el retraso de un año y medio en entregar el primer ejemplar comercial. Ha habido rescisiones de contratos y penalidades en contra de la compañía de Toulouse.
 
 Boeing sostuvo desde el anuncio del superjumbo que el problema estaba en el modelo de negocio. Según su discurso, cada vez menos gente quiere viajar de nodo a nodo y de ahí tomar otro vuelo más chico a su destino final, y cada vez hay mayor oferta de vuelos directos, y por eso la revolución está en el futuro 787. Esto que parece una verdad incuestionable, sin embargo, se contradice con el hecho de que Boeing esté desarrollando una versión agrandada aún más de su ya enorme 747. Y el discurso de Airbus de que la gente al final lo que quiere son pasajes más baratos se contradice con el desarrollo del A350, que competirá contra el 787. En otras palabras, parece que ambos tienen razón y ninguno está dispuesto a ceder mercado a su archirival.
El problema entonces no está ahí. Quizás lo que ha espantado a los compradores es el precio del monstruo: más de trescientos millones de dólares por ejemplar. Esto agravado además por el alto valor del Euro. Sin embargo, los que sí se han animado a comprarlo sostienen que este es el avión más rentable de su historia y que recuperará su precio en a penas cinco años. Esto es, claro, a costos de 2005 (año en que empezó a venderse) y asumiendo un promedio de ocupación de 80% de sus asientos, que es altísimo.
En cualquier caso, la mayoría de las grandes empresas, sobre todo las europeas, parecen estar esperando a ver cómo les va a los primeros compradores para ver si se animan. British Airways, por ejemplo, a pesar de la presión política ha declarado más de una vez que no ha tomado ninguna decisión aún respecto a la compra del A380.
La entrega del primer “whalejet” que entrará en servicio comercial es ciertamente un hito, pero aún no se sabe si un hito que cambiará la historia de la aviación. Aparentemente, solo sabremos si ha sido o no un éxito dentro de un par de años.
Esteban
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