Remover la sede

Posted on 25/10/2007

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Creo que es un buen momento para detenernos, para hacer una pausa en esta frenética carrera hacia el despeñadero.

Hablo, por supuesto, de las posiciones -a cuál más irracional- respecto a la sede de los poderes. Si bien no acostumbro llorar sobre leche derramada, esta vez creo que es necesario especular sobre hubieras y debieras.

Ya me queda clarísimo, en primer término, que el tema ni siquiera hubiera sido debatido con mucha seriedad en la Constituyente a pesar de los informes por minoría. Lo que era la posición poco seria de unos cuantos chauvinistas se convirtió en obsesión de los grupos de poder ex-andes el día que La Paz armó su patota para gritar “La Sede no se Mueve”. En otras palabras, el efecto del cabildo fue exactamente el opuesto al que se estaba buscando: puso en primer lugar en la agenda política un tema que no debía pasar de una solicitud ridícula de un grupo de viejitos chochos.

Pero, ¿porqué se tuvo que hacer el cabildo? ¿Fue una jugada política del Alcalde? ¿Había alternativa? Un poco de ambos. Evidentemente, el Alcalde de La Paz supo aprovechar muy bien la situación para su proyección como líder único e indiscutible de los paceños, incluidos aquellos que no viven en el municipio de Nuestra Señora de La Paz. Pero además, considero que el cabildo ya estaba destinado a ocurrir el momento que la primera comisión de la Constituyente emitió su informe. Y lo peor es que era un informe por mayoría, votado por el MAS, en el que se ponía en el tapete el tema de la sede de los poderes.

Eso, y la suicida, irracional, dictatorial posición del masismo sobre los famosos 2/3. Sustituir el sistema de voto calificado que obliga a los acuerdos por un sistema de dictadura de masas ha sido el error más estúpido y de más graves consecuencias que ha cometido el MAS, y eso que ha hecho muchas estupideces. Y la consecuencia clara es esta: un cónclave imposibilitado de llegar a acuerdos, porque el debate se ha trasladado del escenario institucional al escenario callejero, y cualquiera se da cuenta que, salvo contadas excepciones – tan excepcionales que entran siempre en los libros de historia -, en la calle no es posible ganar.

Sumados esos dos elementos se genera, pues, el cabildo. Pasado el cabildo, se genera la reacción durísima de Sucre, que además tiene mucha mayor capacidad de movilización. El cabildo de La Paz tomó semanas de organización. El de Sucre, con mucha menos gente pero con más participación proporcionalmente hablando, se organiza en 48 horas. La Paz adicionalmente hizo una marcha. Sucre marcha al menos una vez por semana, e hizo una huelga de hambre que se posicionó en todos los titulares. La Paz busca una posición paternal, soberbia, Sucre toma una posición de víctima que reclama sus derechos. La Paz tiene a Luis Revilla. Sucre tiene a Jaime Barrón. En otras palabras, no hay manera que La Paz gane esta batalla política.

Pero adicionalmente, la reunión ésta de jefes de partidos que se supone debe consensuar las salidas a los temas más peludos de la nueva constitución ha complicado aún más el escenario. Han cometido la reverenda chambonada de salir con una propuesta que pone a Sucre peor de lo que estaba. De Capital Constitucional la degrada a Capital Histórica. De reconocerse que el Congreso inicia sus sesiones cada 6 de agosto en esa ciudad a poner una “oficina parlamentaria”. De priorizar seis proyectos de desarrollo regional a priorizar solo dos.

Salvo que lo hayan hecho a propósito, que también es una posibilidad, todas las acciones del oficialismo -incluyendo el MSM- en vez de acercarnos a la salida del problema nos han hundido más en un debate estéril del cual solo se va a poder salir por la fuerza. Precisamente lo que queríamos evitar. ¿O no?

Aquí me tienta ser mal pensado. Aquí me tienta ceder a la paranoia, y comienzo a creer que la fuerza es precisamente lo que está buscando el gobierno del hermano Evo. Que la satanización sin consecuencias institucionales de los opositores más visibles, la exasperación de los ánimos, la deconstrucción de las estructuras del poder formal, la anulación y/o cooptación de los líderes menos radicales, la apología de la justicia por mano propia, las consecuentes, hasta militantes diría yo, chambonadas en las tomas de decisiones, la focalización obsesiva del enemigo interno/externo (neoliberales/imperio) no pueden ser mera casualidad. Estos métodos, bien conocidos ya en otras latitudes, claramente pueden significar que se está apuntando al poder violento, al totalitarismo, a la eliminación de “el otro”. O bien puede significar que simplemente estamos en manos de unos irresponsables que no tienen idea de lo que están haciendo. Dejo que el lector juzgue.Esteban

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Posted in: Evadas