Fuego en el cielo

Posted on 13/11/2007

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Dada mi afición por cambiar de tema y abordar cuestiones que a veces dejan perplejos a mis lectores, hoy me siento con ganas de compartir mis puntos de vista acerca de esos extraños objetos que muchos dicen haber visto surcar los cielos.
Escéptico acabado como soy, déjenme primero asegurarles que no voy a tomar ningún auto da fe en esta materia. Nunca he visto un OVNI (bueno, una vez vi algo extraño: una estrella fugaz que cambió repentinamente de dirección, pero eso es demasiado pobre para ser considerado platillo volador) y hasta ahora no he visto una sola prueba de visitas extraterrestres que me parezca lo suficientemente convincente.
Sin embargo, sociológicamente el tema me parece fascinante. Aquí las opciones son muchas y muy variadas. Entre el extremo que afirma que todo esto es cierto y nos están visitando cabezones de tez gris, y el extremo que descarta por completo el tema como puro cuento, creo que sí es posible encontrar un punto intermedio más racional. Veamos qué elementos objetivos se tienen:
  1. La cantidad de personas que afirman haber tenido encuentros cercanos es abrumadora. Sin embargo, en términos relativos varía de país en país. Parece que hay más visitas en Estados Unidos, México y Chile que en el resto de las Américas
  2. Existe una cantidad importante de avistamientos que han sido colectivos. Casos sorprendentes como el de Bélgica (1989) o el de Puebla (1986), aunque han sido magnificados por los medios, parecen eliminar la teoría del exceso de imaginación
  3. También existe una cantidad importante de avistamientos reportados por personas que se consideran fuentes de información de alta confiabilidad. Pilotos civiles o de guerra, controladores de tráfico aéreo, autoridades de gobierno e incluso científicos han afirmado haber visto cosas extrañas. De hecho, el motivo de que hoy tome este tema es un encuentro realizado en días pasados en Washington entre este tipo de personas para hablar de E.T. Ahora, ser militar, policía, piloto o funcionario no es ni mucho menos garantía de no estar t’ojpi.
  4. Si bien la enorme mayoría de los documentos producidos sobre el tema, sean fotográficos, filmográficos o facsímiles de supuestos reportes que prueban una conspiración gubernamental, han sido desmentidos con mucha solidez, existe un porcentaje de casos que o bien no han sido explicados o bien la explicación resulta más inverosímil que la idea de visitas interplanetarias
Por otro lado, tenemos algunos fenómenos sociológicos transversales interesantes:
  1. El siglo XX se ha caracterizado por la pérdida de valores religiosos y la eliminación de mitos que antes eran muy comunes y se daban por ciertos
  2. Muchas cosas que se explicaban hasta principios de los 1900 con demonios, hadas, ángeles y duendes obtuvieron explicaciones racionales y sobre todo tecnológicas. Si bien la ciencia había dejado de ser alquimia mucho antes (en el siglo de las luces), esta ciencia no se había popularizado sino hasta la revolución industrial.
  3. Relacionado con lo anterior, la gente comenzó a conocer la modernidad y sus beneficios, pero no siempre comprende cómo funciona. Si no es magia, pero aún así no se logra explicar un fenómeno, mucha gente tiende a racionalizar la experiencia con una mezcla a veces muy atrevida de verdad científica y cuentos de hadas.
  4. Las artes siempre son un reflejo de la forma de pensar de la gente. En literatura, los efectos del decenio fascista y la posterior guerra mundial dieron nacimiento a corrientes muy poderosas que cuestionan la propia naturaleza humana. El hombre no solo ya no es el centro del universo, sino además es una amenaza. Entre estos nuevos géneros, apareció uno que tardó mucho en ser reconocido entre los críticos, pero fue bien recibido de inmediato por la gente común: la Ciencia Ficción, que bajo la licencia de ocurrir en otros mundos puede darse el lujo de tocar temas muy peliagudos sin arriesgarse a la persecución. Esta ha sido una influencia mayúscula en la cultura popular.
  5. Otro fenómeno de la cultura popular ha sido la mezcla simultánea de masificación y banalización emergente de las nuevas megalópolis, muy explotada por ejemplo por Warhol o Bowie, este último casualmente llevando la corriente del Pop-Art precisamente al ámbito sideral con su personaje, Ziggy Stardust.
  6. La era espacial se ha colocado con una enorme fuerza en el imaginario colectivo. La mezcla entre la propaganda de la guerra fría sobre los logros de las misiones espaciales norteamericanas y rusas, el terror a la guerra nuclear, en la que la amenaza literalmente cae del espacio, la explotación del tema en las todas las artes populares urbanas y la propia retroalimentación del fenómeno OVNI son componentes de un fuerte cambio en la mentalidad de la gente a nivel mundial.
Con mezclar estas dos listas ya tenemos los ingredientes para crear una nueva superstición colectiva que explicaría, creo yo, por sí misma el fenómeno. Y sin embargo, hay que agregarle una última lista más: el componente político:
  1. Hasta el inicio de la Guerra Fría en 1947, los estadounidenses tenían absoluta fe en su gobierno, su forma de vida y su misión de “salvar al mundo”. Con el McCarthysmo, y luego de eso la revolución de las flores, el desenfreno de los 70, y la mentalidad Rambo/Reagan de los 80, los yanquis han ido acumulando un sentido de desconfianza, casi de paranoia colectiva, que han sabido aprovechar muy bien grupos de derecha ultraliberal para denunciar teorías de conspiración que en su enorme mayoría son inventadas, y en las que la conspiración de los “grises” es estrella principal.
  2. Dado el alto acceso a los medios de comunicación, tanto informativos como de entretenimiento, estos grupos se han mezclado y confundido – no necesariamente asociado – con periodistas sensacionalistas, productores hollywoodenses y la cadena Fox, reforzando el giro en la cultura popular que se ha señalado líneas arriba y que como efecto de la globalización unipolar de los 90 se ha repandido por todo el mundo.
  3. En efecto, este fenómeno inicialmente norteamericano casi con exclusividad se ha arraigado en el planeta entero como uno de los efectos de la transculturación. Ojo que esto que señalo no es una crítica o una denuncia. A diferencia de los amigos de izquierda nacionalista, creo que la mudialización es un fenómeno natural y enteramente amoral, es decir no es ni bueno ni malo, solo es. Ahora, esta transculturación, en el caso latinoamericano, se ha arraigado con mucha fuerza en los 70 inicialmente porque, bajo la censura de los gobiernos militares, al no tener noticias que difundir los medio empezaron a llenar sus páginas con reportajes de OVNIs. De aquí que planteo la hipótesis de que existe una correlación en Latinoamérica entre los países con mayor incidencia de encuentros cercanos y la dureza de sus respectivas dictaduras setenteras.
Para no extenderme más en mis disquisiciones, simplemente me queda confirmar lo señalado al principio. No tengo una respuesta que explique qué son esos discos brillantes que la gente ve en el cielo, pero sin duda es un tema que, desde el punto de vista sociológico, merece un análisis mucho más serio que simplemente afirmar o descartar a rajatabla lo que se está diciendo.
Esteban
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