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Posted on 03/12/2007

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Un chiste machista dice que cuando una dama dice “no” quiere decir “puede ser”, cuando dice “puede ser” quiere decir “sí”, y cuando dice “sí” no es una dama.

Lastimosamente para nuestro amigo Chávez, los pueblos no son como las damas. Venezuela dijo no a la reelección indefinida, a la “democracia hegemónica” y demás sandeces dictatoriales que pensaba imponer por la fuerza de las masas.

Esa es la maravilla del sistema de elecciones, cuando no está amañado. A diferencia del asambleísmo donde quien toma la decisión es una masa informe y manipulable, en el sistema electoral el ciudadano está solo frente al ánfora y vota según su creencia, así ésta esté equivocada.

¿Qué lecciones se aprenden de esta derrota del chavismo? Primero, que el apoyo ciego y absoluto no dura para siempre. Así como a uno lo puede levantar la masa también lo puede echar si se siente agredida u ofendida. Solo hay una manera de mantener el poder de por vida: por la dictadura. Dos, la alternancia es a la democracia lo que los riñones al cuerpo: se puede vivir un tiempo sin ella, pero tarde o temprano su ausencia va a cobrar factura. Tres, la gente sólo es tonta en la medida en que busque ser aceptada por los demás. Cunado no tienen esa presión, resulta que el ser humano había sido un animal pensante. Cuatro, los otros líderes latinoamericanos, particularmente los que se han creído que el modelo venezolano era la respuesta a sus ambiciones de dominio absoluto e incuestionado, deben estar preguntándose si no se habrán equivocado.

Ahora, el señor éste de camisa roja y cara de enojado va a intentar minimizar la derrota, decir que la gente cayó en la trampa de los yanquis, que no significa nada, que es un pequeño retroceso para sus grandes avances, en fin, la reacción que uno tiene cuando le pinchan el orgullo. Pero la verdad es que esta es una derrota mayúscula, y tiene implicaciones muy importantes a las que habrá que ir haciéndole seguimiento.Esteban

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