Redescubriendo a los Beatles

Posted on 15/02/2008

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El canal de una compañía de cables local ha tenido la brillante idea de transmitir, durante toda esta semana, una serie de documentales muy bien realizados sobre el grupo favorito de Mafalda.

Esta ha sido una gran oportunidad para volver a apreciar la enorme creatividad y hasta el gran sentido del humor de los “Fab Four”, en especial en el periodo desde el lanzamiento de Rubber Soul hasta su disolución en 1970.

Tengo que admitir con la mayor vergüenza que solamente tengo el álbum “Revolver”, y eso en cassette (esas cajitas con una cinta magnética que se usaban el siglo pasado para escuchar música). Pero escuchando las piezas precisamente de “Rubber Soul” me acordé más bien del hermoso LP (todavía más primitivo) que escuchábamos de niños en casa de mi buen amigo Tito Marconi, disco que era propiedad de su mamá, María, a su vez muy buena amiga de mi mamá (y sí, en La Paz todavía se dan esas relaciones provincianas).

No voy a ponerme nostálgico por canciones que se compusieron diez años antes de que yo nazca, pero la verdad me ha renacido la admiración por la enorme capacidad de innovación que tenían John, Paul, George y Ringo, a tal punto que fueron ellos quienes inventaron el videoclip, sin saberlo.

En efecto, viendo el documental en cuestión me enteré (con las disculpas por mi ignorancia anterior) que en 1966, siendo ya tan abrumante el acoso de los fanáticos del cuarteto que estos cuatro músicos estaban impedidos de salir de su casa, decidieron que para promover sus discos lo mejor era filmar películas cortas con el tema de sus piezas a ser sacadas en single, y distribuirlas entre los shows televisivos más importantes de la época (El Show de Ed Sullivan, por ejemplo): había nacido el videoclip.

Una cosa que sí sabía pero que me sigue sorprendiendo mucho es el estado de histeria en el que se ponían las chiquillas de la época en los conciertos de los Beatles. Tanto era el griterío durante todo el show que la música simplemente era inaudible. John podía ponerse a tocar cualquier cosa, George podía desentonar en las armonías, Ringo podía a penas marcar el ritmo de la pieza, que nadie se daba cuenta. Paul no, era demasiado perfeccionista para eso. Probablemente la generación de los Baby Boomers no estaba lista para semejantes emociones. Hoy si alguien se desmaya en un concierto es porque está demasiado drogado para mantenerse en pie.

Una imagen que se me quedó en la retina fue la de un concierto en un estadio de Baseball (no me pregunten cuál, no me acuerdo), en el que un padre está completamente confundido y sin saber que hacer al ver a sus tres hijitas a quienes había llevado al concierto en completo estado de histeria. ¡Pobrecito! No ha debido volver a pisar un estadio en su vida, ni sus hijas tampoco.

En cualquier caso, recomiendo a quien le interese la historia del arte de la segunda mitad del siglo veinte revisar a consciencia lo hecho por los cuatro de Liverpool.

Esteban

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Posted in: Roncanroll