Número 62534… ¡Al agua!

Posted on 20/02/2008

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La Paz no termina de salir del todo de su problema de provisión de agua, que dejó a varios barrios con este servicio vital cortado por días y luego racionado a solamente un par de horas al día.

Esto sucedió, como causa inmediata, porque un tubo que desciende de la represa de Hampaturi se rompió y tardaron un mes en repararlo.

Este incidente ha traído muchas, muchísimas preguntas. La primera y más obvia, por supuesto, es ¿porqué la Empresa Pública y Social de Agua y Saneamiento (EPSAS) se tardó tanto en hacer la reparación? ¿Aguas del Illimani S.A. (AISA), su antecesora de tipo privado hubiera hecho un mejor trabajo? Finalmente, ¿qué efecto tiene la resocialización de una empresa como esta, que había sido privatizada?

A mí me parece evidente, más allá de cualquier especulación que pudiera hacerse, que EPSAS tiene serios problemas de ineficiencia que AISA no tenía. Una cañería rota en la calle puede permanecer así ahora por varios días, cuando AISA la reparaba en 24 horas. Todo el sistema de recepción y atención de reclamos ha vuelto a la vieja práctica superburocrática, donde lo que menos importa es el cliente. Y sin embargo, AISA no era tampoco un ejemplo de empresa. Si bien era mucho más eficiente, su responsabilidad social y ambiental era casi nula. Jamás asumía su responsabilidad cuando ocurría una desgracia (derrumbe de la Av. Kantutani, contaminación por aguas servidas en El Alto, etc.) ni tenía interés alguno en expandir su red hacia donde sabía que tendría dificultades en cobrar luego la factura. Esto último, de hecho, fue lo que provocó su salida anticipada.

Pero entonces, si la empresa pública es totalmente ineficiente y la privada es completamente irresponsable, ¿cuál es la salida? ¿Una empresa mixta tal vez hará el trabajo bien? Yo creo que el problema está mal encarado. No es el problema si la empresa es pública, privada o mixta. Aparentemente, eso es lo de menos. Lo que la empresa tiene que ser es comprometida, altamente técnica, motivada, rentable y en constante crecimiento. En otras palabras, es más cuestión de suerte que de legislación. Grave problema.

Mucho más grave si se considera que el agua se agota. Los glaciares de la cordillera paceña dan para dos a cinco años más. El calentamiento global comienza a tener consecuencias muy preocupantes. No quiero ser alarmista, pero si no se hacen nuevas inversiones ya nomás, el 2010 el racionamiento va a ser mucho más severo que con la simple rotura de un tubo. Mucho más con el crecimiento exponencial de la población de El Alto, que encima paga muy poco –o directamente no paga.

Entiendo que los gobiernos anteriores establecieron la Superintendencia de Saneamiento Básico para regular a las empresas concesionarias del servicio, sean públicas o privadas. Entiendo que el actual gobierno estableció el Ministerio de Aguas para trazar políticas de manejo, conservación y uso del recurso hídrico (y no para dar pegas a los alteños como dicen las malas lenguas). Muchísimo más ahora que el proyecto de nueva Constitución declara al agua como derecho fundamentalísimo. Ninguno dijo nada sobre este tema. Ni una sola palabra. ¿No sería tempo de exigir a estas autoridades que hagan su trabajo?
 
Esteban
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