Cercados, de nuevo

Posted on 26/02/2008

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Tengo la mala suerte de trabajar en una oficina a una cuadra de Plaza Murillo. Eso significa por supuesto que 316 días al año la música de fondo son los petardazos y gritos varios de la más amplia gama de manifestantes. Esta no es ninguna novedad, como cualquier paceño sabe, y forma nomás parte del paisaje de esta maravillosa ciudad.

Esta ya es la tercera oportunidad que el gobierno del MAS traslada un problema en el que se halla estancado al Congreso Nacional y usa su poder de movilización para presionar a los representantes para que se aprueben las cosas como quiere. A eso hay que agregar el uso del mismo método en la Asamblea Constituyente ilegalmente convocada en Oruro hace un par de meses.

La metodología es simple: no dejar ingresar a los opositores para que en la sesión se apruebe todo por vía expresa, con la complicidad de algunos senadores suplentes que siendo opositores figuran en la planilla de sueldos del MAS.

La discusión ahora es sobre un referéndum “dirimitorio” que nadie sabe muy bien qué va a dirimir. En su visión simplista, el gobierno está convencido que el mundo se divide en “nosotros” y “ellos”, y que por tanto el problema se resuelve forzando a una demostración de que “nosotros” son más personas que “ellos”. Yin o yang. Bueno o malo. Blanco o negro.

Y sin embargo el problema es mucho más complejo. Es más, los partidarios de la “revolución democrática y cultural” han logrado con absoluta maestría complicarse ellos mismos la vida precisamente por esa visión tan infantil.

La política en democracia es el arte de conseguir alianzas, fijas o temporales, entre las distintas formas y expresiones de poder que conviven en un país, para llegar a un objetivo central a través de cesiones en objetivos secundarios. Pero claro, el MAS nunca ha creído en la democracia y por tanto cree que la política es el arte de llegar solitos al objetivo trazado cediendo lo menos posible y recoger los laureles de la historia al final.

Así pensaban los grandes emperadores, dictadores y otros absolutistas que se cubrieron de gloria primero y acabaron, invariablemente, fracasados, destruidos y condenados por la historia.

Tanto va el cántaro a la fuente que acaba por romperse. Lo que era efectivo para el MAS hace dos años va perdiendo muy rápidamente su efectividad. La gente es menos tonta de lo que parece, y el desgaste de las políticas de imposición no significa otra cosa que el fortalecimiento de los grupos conservadores. Al final, cambiamos todo para que todo siga igual. Ni se cumplen los objetivos, ni Evo queda en la historia como el gran salvador, ni se destruyen las estructuras de poder previamente existentes. Y lo que es peor, la imposibilidad de avanzar en la construcción de la Bolivia del siglo XXI trae consigo la cada vez mayor probabilidad de su destrucción final.

 Esteban

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Posted in: Evadas