Desmistificar la coca

Posted on 05/03/2008

1


Como es la buena costumbre de los bolivianos, se ha hecho un enorme alboroto sobre alguna manifestación torpe de algún organismo internacional, sin haber leído en realidad la recomendación en cuestión. Hela aquí:

Recomendación 7: Continúa la práctica de masticar hoja de coca en Bolivia y el Perú. Los países de la región sufren las consecuencias de la fabricación ilícita y el tráfico de cocaína. La Junta exhorta a los Gobiernos de Bolivia y el Perú a que adopten medidas sin demora con miras a abolir los usos de la hoja de coca que sean contrarios a la Convención de 1961, incluida la práctica de masticarla. Los Gobiernos de esos países y de Colombia deben redoblar sus esfuerzos contra la fabricación ilícita y el tráfico de cocaína. La Junta hace un llamamiento a la comunidad internacional para que preste asistencia a esos países a fin de alcanzar esos objetivos.(http://www.incb.org/pdf/annual-report/2007/es/chapter-04.pdf)

Esta es solo una de una larga lista de recomendaciones emitidas por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes de la ONU. Créanlo o no, la he copiado íntegra. No dice nada más. No hay argumentaciones, no tiene carácter vinculante en el derecho internacional, no se basa en un estudio médico sobre los efectos del acullicu ni tiene ninguna otra connotación que la expresión de una serie de recomendaciones obvias típica de este tipo de organizaciones.

Dicho de otra manera, me parece absurdo que acá nos estemos rasgando las vestiduras por semejante tontera. Obviamente, la motivación del escándalo es puramente política, a ver si así el gobierno puede contrarrestar la incómoda posición en la que se ha puesto solita tras la aprobación inconstitucional de la convocatoria a referéndum dirimidor.

Pero ya que estamos con el tema, valga la oportunidad para escarbar un poco más.

Desde mi modesto punto de vista, el tema de la coca se ha manejado únicamente a partir del misticismo y sin ningún criterio científico. De ambos lados. Por un lado, se ha tejido un tabú muy profundo en la comunidad internacional sobre lo que consideran son una amenaza social ligada a ciertas plantas –no todas- que tienen la mala suerte de contener alcaloides. La coca, así como la amapola por ejemplo, es sinónimo para ellos de depravación y destrucción de la sociedad.

Por el otro, en Bolivia el tabú es al revés: la coca es la hoja sagrada e intocable, y cualquier duda sobre su carácter divino y mágico es una herejía imperdonable.

Lo cierto es que la coca, como cualquier otro producto de la naturaleza, es amoral, no contiene ni al bien ni al mal, no es don divino ni maldición satánica. Es una hoja que produce ciertos efectos en el ser humano. Punto. Y como todo producto natural consumible por el hombre, tiene la gran propiedad de vengarse de quien abuse de él, igual que el ciruelo o la caña de azúcar.

Si en algo sí le doy la razón al gobierno sobre este tema, es que si somos tan mojigatos con la coca ¿porqué no lo somos igual con el alcohol, el tabaco o los alimentos sintéticos? O ¿por qué no prohibir el consumo de la lechuga, que contiene un poderoso sedante, o los chocolates que contienen estimulantes y encima son adictivos?

Claro, de ahí a sugerir si quiera que se dé coca a los niños en el colegio porque “es un alimento más completo que la leche” (sic), como decía cierto ministro hace no mucho, hay un enorme trecho. Eso es de una imbecilidad solamente comparable con la huelga estudiantil en Chicago hace algunos años porque se habían retirado del menú las comidas grasas.

¿Dónde quedaron los estudios médicos y científicos serios, como aquél que comprobó los daños del tabaquismo con imparcialidad y sin consignas políticas?
 
Esteban
Anuncios