¿Sacrificar a la reina?

Posted on 04/05/2008

0


En el ajedrez, sacrificar voluntariamente a la reina puede ser una jugada brillante, cuando el osado jugador se ve en una situación de victoria segura en los próximos tres movimientos, como máximo. De lo contrario, es una jugada verdaderamente estúpida y que reduce enormemente las posibilidades de victoria, aunque inicialmente de la ilusión de mejora de posiciones.

Hago esta analogía para describir mi impresión de lo que significa la intempestuosa nacionalización de ENTEL, con todo y toma militar de las instalaciones, como le gusta a don Evo. Ante un escenario de arrinconamiento de la oposición regional cruceña, un inminente fracaso del referéndum-encuesta del 4 de mayo y la unanimidad del apoyo internacional, esta hubiera sido una jugada maestra y la estocada final a una oposición moribunda.

Pero hay un pequeño detalle. La oposición cruceña goza de muy buena salud, las encuestas preelectorales le aseguran un reverendo sopapo político al gobierno masista y el apoyo internacional, salvo por supuesto de parte de los “Albinos”, ha sido poco más que tibio y expectante. Volviendo a nuestra analogía, el gobierno está apostando su reina cuando ya ha perdido más de la mitad de sus piezas y está arrinconado en su terreno.

En efecto, la supuesta nacionalización de ENTEL pudiera convertirse en la última gaffe del gobierno, si bien en lo inmediato le permite recuperar un poco de la popularidad que había perdido. Esto por varios factores:

  1. Una de las voces internacionales que se había animado a jugarse por Evo era la Unión Europea. Con la nacionalización de ENTEL, la poderosísima Euro Telecom sin duda empezará una campaña en su tierra para tratar de dar la vuelta a esta posición, aprovechando que el gobierno de Italia, con la reinstauración de Silvio Berlusconi como Primer Ministro, tiene una fuerte inclinación pro empresa;
  2. Cuando se nacionalizan los hidrocarburos, el escenario de competencia es internacional. No digo que esté bien nacionalizar en esos casos, pero al menos no hay una competencia interna descarnada y la empresa estatal puede apoyar sus espaldas en el mercado cautivo interno y en los contratos internacionales de largo plazo. En el caso de las telecomunicaciones, y sobre todo en un escenario de rabiosa competencia interna (tres compañías de telefonía celular, ocho de larga distancia, varios proveedores locales de Internet), sin un mercado cautivo salvo por la provisión de interconexiones a las otras compañías, y sin ninguna posibilidad de acceder a un mercado externo, la figura es radicalmente distinta; y
  3. Si bien el hecho político de la “recuperación” de una empresa que los sectores nacional-conservadores consideran patrimonio del pueblo boliviano permite un repunte en la popularidad en los estamentos de clase media empobrecida para abajo, va a tener una reacción inversa en la clase media intelectual y la clase empresarial, que ven una acción semejante como una directa amenaza a su estilo de vida y a sus bienes e intereses.

Ceder a las presiones políticas no siempre es una buena idea. Ceder como carta de escape de una situación política desfavorable y sin un adecuado análisis de las consecuencias suele tener consecuencias devastadoras. Sin ánimo de caer en la futurología, este tipo de errores viene con facturas enormes y caídas estrepitosas. Con todo lo que les doy con palo a los amigos masistas, ojalá esté equivocado.

 Esteban

Anuncios
Posted in: Evadas