La historia del Rock, cuarta entrega

Posted on 21/08/2008

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1975 – 1979: La decadencia en la era del disco

El alcanzar la perfección no podía tener otra consecuencia que la rápida decadencia. Pero a esto se sumó un factor absolutamente inesperado por la escena musical: la política conformista y resignada de la era Carter. Si en los 60 se era realista pidiendo lo imposible, en la segunda mitas de los 70 se era realista a secas. La autoindulgencia, el exceso, la irresponsabilidad y el “m’enfoutisme” llegaron al clímax.

El centro mundial de esta decadencia era Studio 54, una discoteca en Nueva York donde se concentraban las drogas estimulantes, el sexo promiscuo y la apariencia plástica. Y sin embargo, la música de la época, aunque fuertemente contaminada por este espíritu decadente, había vuelto a mirar hacia la comunidad afroamericana para inspirarse. Ya no se trataba del Blues o el Rock & Roll, sino del Soul y el Funk, del baile como forma de expresión que había vuelto con todo. En efecto, la música de fines de los 60 y principios de los 70 no era exactamente música para coreografías o para bailar en pareja, sino una especie de catarsis individual acentuada por las drogas alucinógenas. Los Bee Gees, tomando fuertemente prestado de la música bailable negra, y una película sobre un marginal de Brooklyn, Saturday Night Fever, pusieron el fondo musical a la época, el Disco, y con ello revivieron un rito de apareamiento que parecía perdido: el baile en pareja.

El referente que habían tomado estos músicos era, como se mencionó, el Soul y el Funk. El Soul se puede trazar hasta los tiempos de la esclavitud negra, por lo que de nuevo solamente tenía las técnicas de grabación. No sería sino hasta bien entrados los 90 que el Soul adquiriría formas nuevas. Un poco más joven, el Funk había sido creado a fines de los 60, pero se había mantenido como un hecho aislado y muy subterráneo, hasta bien entrados los 70. El gran James Brown, por supuesto, era el símbolo viviente de esta movida subterránea, pero no se visibilizó sino hasta el advenimiento del Disco, pues muchos puristas querían ir a la raíz de esta corriente, e inversamente Brown absorbió algo de este nuevo sonido en su obra. Valga aclarar que su famosísimo I Got You (I Feel Good), lanzado por él en 1965, no era originalmente una pieza Funk, sino un 12-Bar Blues clásico. El carácter Funk lo agregó en la regrabación de la canción en 1975, en el álbum Sex Machine Today.

Paralelamente, el éxito de los músicos de la década anterior creó una nueva ola de artistas cuya misión en la vida era llenar estadios. Basados en el lenguaje del Rock, pero con melodías más fáciles y pegajosas, grupos como Journey, Toto, Foreigner o incluso el propio Genesis, ya sin Peter Gabriel, estandarizaron una forma de hacer rock mucho más alegre y despreocupada, recurriendo con frecuencia a lo ya probado, con lo que por muchos años se estancaría la explosión creativa de los años anteriores.

Como respuesta a esta decadencia, nació y murió casi tan rápido un movimiento de las clases obreras inglesas, que con la intención de volver a las raíces más primitivas del Rock desestructuraron las convenciones y crearon su propio estilo. El símbolo, por supuesto, inmortalizado por la película Sid & Nancy, era Sid Vicious, bajista de los Sex Pistols. El propio nombre de esta nueva corriente describía plenamente lo que eran: unos mocosos impertinentes, malcriados, en extremo rebeldes y radicales, violentos y marginados. Y sumamente simpáticos vistos en retrospectiva: los Punks. Como muchos de los movimientos de la segunda mitad del siglo veinte, los Punks no se restringen a un estilo musical. Se trataba de una generación de inadaptados, desclasados por el fracaso económico de su época, que buscaron su redención en el corte mohicano, la ropa vieja y muy sencilla, las botas, las cadenas, los imperdibles, la toma de las plazas públicas, el uso y abuso del alcohol barato y drogas muy fuertes como la heroína y el Crack, las tribus urbanas, y la música ultraviolenta cuyo rito incluía algo nunca antes visto: el Mosh.

Esta rebeldía duraría poco, sin embargo. Salvo las reminiscencias del Punk latino, altamente politizado, y del patineto Punk de los 90, el movimiento decayó rápidamente en el comercialismo y el dinero fácil, siendo quizás el ejemplo más fuerte de esto la conversión de la artista Punk Blondie en una más del movimiento Disco.

La era de fines de los 70 trajo consigo también un nuevo movimiento en América Latina. Altamente influenciada por la guerra fría, la revolución cubana y la resistencia  a las dictaduras militares, la Nueva Trova recogía elementos del Folk-Rock de los 60, la trova o canción romántica latinoamericana y los ritmos autóctonos y africanos, con exponentes tan importantes para este lado del mundo como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Chico Buarque, Milton Nascimento, Víctor Jara y León Gieco.

 


Disco

The Bee Gees – Stayin’ Alive

Gloria Gaynor – I Will Survive

Andy Gibb – Shadow Dancing

Blondie – Heart of Glass

Boys Town Gang – Can’t Take My Eyes Off You

 

Funk

James Brown – Papa Don’t Take No Mess

Earth, Wind & Fire – Fantasy

The Commodores – Brick House

Parliament-Funkadellic – One Nation Under a Groove

Kool & the Gang – Ladie’s Night

 

Arena Rock

Foreigner – Hot Blooded

Genesis – That’s All

Toto – Africa

Eagles – Hotel California

Journey – Any Way You Want It

 

Punk Rock

Sex Pistols – Anarchy in the U.K.

The Ramones – I Wanna Be Sedated

The Clash – Police and Thieves

The Misfits – Last Caress

Patti Smith – Gloria

 

Nueva Trova

Silvio Rodríguez – Sueño con Serpientes

Pablo Milanés – Yo Pisaré las Calles Nuevamente

Chico Buarque y Pablo Milanés – Canción por la Unidad de Latino América

León Gieco – Solo le Pido a DiosMilton Nascimento – O Que Foi Feito Deverá/O Que Foi Feito de Vera

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