Pateando el tablero

Posted on 29/08/2008

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Ahora que lo pienso, era inevitable. Evo ha pateado el tablero y ha dado un durísimo golpe a la oposición, del que va a ser muy difícil recuperarse.

Era inevitable, digo, porque la lógica que rige al MAS y a su líder es la lógica de la derrota absoluta del contrario, de la hegemonía unipartidista y de la imposición a rajatabla de su programa. Hay que admitir que la convocatoria anoche por decreto a cuatro votaciones simultáneas, cinco en La Paz y Cochabamba, dos referidas a referéndum sobre la nueva Constitución y las otras dos para elegir consejeros departamentales y subprefectos, es una jugada de una enorme inteligencia, por más que sus bases éticas y legales sean más que cuestionables.

Veamos. Si uno se guía por los resultados del referéndum del 10 de agosto (iba a publicar mis comentarios sobre ese tema, pero dada la urgencia prefiero saltarme a lo más actual, y luego retrocederemos a ese análisis), el cálculo político aparente es no sólo aprobar de una vez y por todas el proyecto de constitución aprobado a caballo, con lo cual se consolida el asalto de las instituciones públicas con miras a la hegemonía absoluta del “instrumento político”, sino además que se busca asegurar esa aprobación mediante la pregunta – trampa del referéndum dirimidor, pues votar en cualquiera de los dos sentidos en este segundo referéndum implica una aprobación tácita del proyecto de constitución, y sobre todo desarticular y aislar a los prefectos opositores, en función a la escisión campo – ciudad que ya hemos señalado antes, tanto en su capacidad de llegada a todos los rincones de su territorio (elección de subprefectos) como en su gobernabilidad interna (elección de consejeros). Todo esto además, en un momento político en el que no solo el Presidente se ha fortalecido con una aprobación de su gobierno de más del 67% de los votos válidos (aunque no es lo mismo decir que 67% de la población aprueba su programa político, pues una suma de muchos factores explica el registro de semejante votación), sino que además no existen partidos políticos oficialmente reconocidos que puedan hacerle frente en la elección de las autoridades subregionales.

Haciendo un poco de futurología, me parece sin embargo que la apuesta es sumamente arriesgada. Aunque las probabilidades de éxito son altas, un revés no es, ni mucho menos, imposible. En política, ganar en las urnas no necesariamente significa haber resuelto las tensiones. Pregúntenle sino a don Goni Sánchez de Lozada. Yo me temo que algunos de los factores que explican la rotunda victoria de Evo en el referéndum nacional (que no en el departamental, ojo) no vayan a reproducirse en esta nueva jornada electoral, especialmente en la elección de subprefectos y consejeros. En efecto, un factor muy importante, también señalado antes, es el liderazgo del caudillo. Cuando la figura del Presidente no está presente, la votación favorable al MAS tiende a disminuir notablemente, incluso en algunas áreas rurales. El segundo factor de peligro es que la dominación de las élites en Santa Cruz y en el Beni sobre sus áreas rurales es todavía muy fuerte, en especial en las áreas de agricultura y ganadería intensivas, donde las clases populares son empleadas de las empresas de propiedad de los principales opositores, que tienen cierta lealtad al patrón sea por sometimiento o sea más bien por una muy buena relación obrero-patronal, que hay de las dos. Con ello, no es tan seguro que se logre en los dos departamentos de oposición más radical aislar a los prefectos, que a no olvidarse también han tenido un triunfo contundente en su propio territorio.

Si estoy equivocado, que sinceramente espero estarlo, y si la oposición no cambia su discurso y comienza a intentar convencer a los indecisos o incluso robarle algo de su votación al MAS, en diciembre Evo tendría una victoria fácil, aprobándose su proyecto de Constitución, tendría un arma legal y legítima para arrebatar uno de los principales factores de poder de las élites orientales, su tierra, y encima le haría la vida imposible a los prefectos que le hacen frente, forzando incluso a la posible dimisión de la prefecta de Chuquisaca con lo que podría recuperar el terreno perdido en junio, pues doña Savina tendría a su cargo un departamento absolutamente ingobernable, mientras que el resto tendría serias dificultades en el Chaco y la Amazonía.

Sin embargo, si no estoy equivocado, el proyecto de constitución sería aprobado, ciertamente, pero expresamente rechazado y desconocido en entre dos y cuatro departamentos, quizás incluso cinco si el elemento capitalía pesa más en el campo en Chuquisaca que la hegemonía de los sindicatos agrarios. Si adicionalmente, la oposición logra posicionar a líderes locales como candidatos a subprefecturas y consejo departamental, el MAS habrá logrado muy a pesar suyo legitimar la herética “asamblea departamental” de Santa Cruz, convirtiéndose éste en un verdadero tiro por la culata. De darse este escenario, que es lo que temo va a suceder, la escisión definitiva del oriente se hará casi inevitable y solo será una cuestión de tiempo – poco tiempo – antes que algún iluminado declare la independencia de la “Nación Camba” y se abra la caja de Pandora.

Un escenario más es posible, pero sus condiciones hacen que sea poco probable. Si la oposición logra articular un discurso coherente, ya no basado en la denuncia de la ilegalidad que todos conocemos de memoria y solo convence a los que ya estamos convencidos, y si logran los líderes regionales deshacerse de su actitud más parecida a la pataleta y asumen un liderazgo fuerte en una campaña inteligente, puede ser, sólo PUEDE ser, que el proyecto de Constitución sea rechazado, lo cual obligaría a retomar la vía del diálogo y la concertación.

A propósito de ilegalidad, un último apunte. El decreto lanzado ayer viola las leyes al disponer un segundo referéndum en el mismo año, que era precisamente lo que quería evitar PODEMOS con la aprobación del referéndum revocatorio, y es inconstitucional al disponer la elección de autoridades designadas sin una Ley de la República, pues en realidad requeriría una interpretación constitucional que solo el Congreso puede hacer. Pero como a estas alturas ya todo el mundo se estornuda olímpicamente en las leyes y la Constitución, esta denuncia cae en saco roto. Ocho años de absoluta anomia nos ha convertido a los bolivianos simple y sencillamente en seres cínicos y a Bolivia en una selva donde prima la ley del más fuerte. A riesgo de caer en el darwinismo social, no queda más que adaptarse para sobrevivir.Esteban

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Posted in: Evadas