Bueno, alguna sorpresa sí hubo (cont)

Posted on 03/09/2008

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En términos absolutos, la votación de Evo se compone principalmente por un apoyo fuertemente concentrado en La Paz, Oruro, Potosí y Cochabamba. La oposición es esencialmente urbana, incluso en La Paz donde alcanza un nada despreciable 32.75%. Por supuesto, la excepción a esto es El Alto, donde el No a penas llegó al 8.86% de los votos.
En el cuadro de resultados relativos, lo primero que salta a la vista es que en las áreas rurales del occidente y en El Alto, la votación de Evo es avasalladora, superando el 80% e incluso el 90% de los votos. En el total de provincias, Evo logró un muy contundente 77,89% de los votos sobre un total de 1.006.589 votos válidos, y un menos contundente pero todavía muy significativo 60,13% de un total de 1.057.203 votos válidos en área urbana.
No obstante esto se explica sobre todo por el fuerte peso específico que significan los tres departamentos del eje central, como puede apreciarse de la distribución del peso específico de cada región en el total nacional: La Paz, Cochabamba y Santa Cruz concentran el 75% de la votación nacional. Si se hace la división entre departamentos de la “media luna” y los de occidente, se tiene que La Paz, Oruro, Potosí y Cochabamba concentran el 64%.
Ahora bien, si disgregamos esta votación para ver la distribución del “Sí” por la ratificación de presidente y Vicepresidente, se tiene una muy fuerte concentración en La Paz, que reúne al 42% del total, seguido por Cochabamba con a penas el 19% y en tercer lugar Santa Cruz, que tiene 13% del total de votos por el Sí. Inversamente, la concentración del No es de 40% en Santa Cruz, 17% en La Paz y 16% en Cochabamba.
En ciudades esta proporción se hace mucho más evidente, con una muy fuerte concentración del Sí en La Paz y El Alto, que juntos suman 56% de los votos por la ratificación, mientras que la votación por el No se concentra en Santa Cruz de la Sierra solita con 40%, que sumados a los resultados de Trinidad, Sucre, Tarija y Cobija llegan a 59% en las ciudades de la media luna.
En Chuquisaca, solamente la ciudad de Sucre ha votado mayoritariamente en contra del gobierno. Incluso las poblaciones suburbanas como Yotala o Tomina han tenido más bien una votación fuertemente pro-gobierno, no bajando ninguno de los municipios de la región del 69,85% a favor (en el pequeño poblado de Padilla). En ningún otro departamento esta escisión entre ciudad y campo es tan radical.
En cuanto a los resultados del referéndum revocatorio de los prefectos, la distribución de la votación por el Sí da resultados mixtos. A pesar de haber resultado revocado, el prefecto Paredes ha logrado a su favor el 26% de la votación nacional, superada solamente por el 31% de Sí a favor del prefecto Costas. Esto se explica por la alta concentración de votantes en el departamento de La Paz, que en números absolutos supera por mucho a los votantes que ratificaron a los prefectos de Tarija, Beni y Pando juntos.
En cuanto a la votación por la revocatoria de los prefectos, se tiene que en el presente caso la figura varía significativamente, acumulando el 69% del total de votos por el No los departamentos de La Paz y Cochabamba, quedando Santa Cruz en un lejano tercer lugar con el 15% de la votación total por el No, y los restantes departamentos con una proporción muy poco significativa.
Concordante con lo que ocurre con el referéndum nacional, en el nivel departamental la fuerte desproporción se exacerba en la expresión de la voluntad de revocar a los prefectos de La Paz y Cochabamba en las provincias de los dos departamentos, concentrándose en una proporción de 70% de votos por el No en estas dos regiones. En las ciudades capitales más El Alto, esta última concentra sola el 30% del total de los votos a favor de la revocatoria, seguida por 24% en La Paz, 16% en Santa Cruz de la Sierra y 14% en Cochabamba (Cercado).
Finalmente, destaca la distribución del Sí en el referéndum departamental por el hecho de que Potosí concentra el 26% de votos ratificatorios en provincias, justo detrás de Santa Cruz que tiene el 27% de los votos por el Sí fuera de Santa Cruz de la Sierra. Otro dato que sorprende en este análisis es que a pesar de la abrumadora derrota de Reyes Villa en Cochabamba, las provincias de ese departamento concentran el 15% de los votos por el Sí.
Lo señalado hasta aquí nos permite retomar las conclusiones expresadas en este Blog, para ver si es necesario revisarlas o más bien se han confirmado.
1.            Dicotomía Oriente-Occidente: Había afirmado el 11 de agosto que el MAS se atrincheró en los cuatro departamentos “collas”. Las cifras aquí presentadas parecen confirmar, con mucha fuerza además, esta afirmación. No obstante, ello no significa que el MAS no tenga penetración en los restantes departamentos. En Tarija, Chuquisaca y Pando, robándome los términos usados por Oscar Eid en sus épocas, estamos ante la presencia de un empate técnico. Los porcentajes de votos válidos obtenidos por Evo (49,83%, 53,88% y 52,50% respectivamente) no permiten vislumbrar un claro ganador, mucho menos si se toma en cuenta el peso específico en el total de la votación nacional de estos tres departamentos. En realidad, solamente dos departamentos han dado un mensaje claro de rechazo al gobierno, con 56,28% en Beni y 59,25% en Santa Cruz, incomparable con el contundente Sí que dieron los departamentos del occidente. La conclusión que sí varía es la supuesta falta de influencia significativa de occidente sobre oriente. Si bien no toda la votación por el Sí es una adscripción al proyecto masista, pues una parte importante se explica por el temor a mayor inestabilidad política, debo retroceder en mi afirmación y admitir que, a pesar de todo, el occidente sigue teniendo una influencia fuerte sobre el oriente, especialmente en los barrios marginales y los poblados rurales.
2.            Dicotomía Campo-ciudad: El 11 de agosto había afirmado que existe una fuerte contradicción campo–ciudad. Esto se ha expresado de manera muy contundente en el referéndum revocatorio de prefectos en La Paz y Cochabamba, donde tanto Paredes como Reyes Villa obtuvieron una victoria que, por supuesto, no fue suficiente para poner la balanza departamental a su favor, por la radicalidad del rechazo de estas dos autoridades en las provincias y el casi uniforme voto-consigna de El Alto. De igual manera, En las ciudades de Sucre y Tarija el referéndum nacional dio resultado negativo para el MAS, que ha sido muy importante en el resultado final, pero que se halla en directa contraposición a la votación de las provincias de sus respectivos departamentos. En el oriente, si bien ha ganado el No en el referéndum nacional tanto en las capitales como en provincias, resulta interesante que en Santa Cruz la oposición en el área rural es mucho más moderada que en Santa Cruz de la Sierra, mientras que inversamente el área rural del Beni ha sido más contundente en su rechazo al MAS que la propia Trinidad. Como corolario, para tomar solamente algunos ejemplos ilustrativos, dentro de las ciudades también existe una diferencia importante entre barrios, según sean más populares o más de clase media. En La Paz, a pesar de haber ganado Evo con más del 75% de los votos, los recintos electorales de las zonas residenciales de Calacoto, Achumani, Cota-Cota o incluso Sopocachi han arrojado resultados fuertemente contrarios al MAS, siendo que este partido el 2005 había ganado las elecciones en casi todos estos distritos.
3.            Dicotomía Caudillismo-partido: La última dicotomía se había referido al liderazgo de Evo versus su aparato partidario. Esta afirmación se había basado en la falta de coincidencia entre la votación en el referéndum nacional y la del referéndum departamental. Volviendo a los dos primeros cuadros, se evidencia que existen mucho mayores reticencias a dar un voto favorable al MAS (Ya sea revocando a los prefectos contrarios o ratificando a los propios) cuando no está en juego la figura de Evo. Sin embargo, esta no puede de ninguna manera ser una afirmación absoluta. Como ya lo dije arriba, una parte, que es difícil determinar su proporción, de la votación se ha manifestado por reacción a una posible inestabilidad política aún mayor a la actual. Entonces, ¿la votación por el Sí ha sido una votación por el caudillo o por el programa? Son varios los elementos que permiten dar una respuesta tentativa a esta pregunta. Primero, el contenido mismo de la pregunta permite deducir que al menos en parte, la explicación del voto se halla en el uso de los nombres de Presidente y Vicepresidente en la fórmula. Segundo, el hecho de que en la ciudad de La Paz hayan ganado ambos, Presidente y Prefecto, permite sospechar que, aunque contrapuestos, ambas personas lograron el favor del voto más por su carisma personal que por el contenido ideológico de su programa. Tercero, el hecho de que en Oruro ganara Evo y perdiera el prefecto Aguilar puede significar o bien que los orureños han comprendido que Aguilar no era adecuado para llevar a cabo el programa del MAS, o bien que se adscriben a la figura de Evo y el subalterno y por tanto el partido no tiene relevancia en la ecuación. Cuarto, la contundencia del voto consigna en El Alto y las provincias de La Paz y Cochabamba no puede de ninguna manera explicarse solamente por la adhesión a un programa político, pues ello requiere un nivel de comprensión y de consciencia partidaria que jamás ha llegado en ninguna parte del mundo a tal grado de consenso. Y quinto y finalmente, en el Beni ha ocurrido algo de lo más extraño: casi el 10% de los votantes ha preferido dejar la papeleta en blanco que tener que elegir entre el Sí y el No, proporción que ha sido gravitante al momento de definir el resultado final, pues la diferencia entre ambas opciones es menor a ese 10%. Si bien es imposible saber qué ocurre en el fuero interno del votante al momento de marcar la papeleta, mi mejor especulación es que se trataba en buena medida de personas indecisas que se encontraban entre el favor a la figura de Evo y la oposición al MAS como proyecto político. El caudillismo por supuesto no es ninguna novedad en Bolivia, y estas conclusiones no deberían sorprender a nadie, pero lleva a la pregunta de ¿qué ocurre el día que Evo, por cualquier razón que sea, ya no pueda usar la banda presidencial?
Esteban
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Posted in: Evadas