Âpre Victoire

Posted on 20/02/2009

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Habiéndose publicado (hace ya varios días, disculpas pro la demora) los resultados oficiales del referéndum del 25 de enero, se pueden emitir algunas apreciaciones que ya podían haberse adelantado con las proyecciones de las encuestas a boca de urna, porque se han modificado muy ligeramente, salvo el caso de Chuquisaca.

Sobre la primera pregunta, valga aclarar con una analogía que era una pregunta estúpida. Elegir si el límite para la propiedad agraria debía ser de 5.000 o 10.000 hectáreas es como que yo le pregunte a alguien si prefiere que le pegue con la mano izquierda o con la mano derecha. Ello explica el enorme porcentaje de votos en blanco (25,46% a nivel nacional, 55,91% en solamente el Beni). La gente había sido menos tonta de lo que parece.

De cualquier manera, como los votos blancos no cuentan en el resultado final (cosa con la que estoy en absoluto desacuerdo), se impuso nomás con 80% de los votos válidos la opción de 5.000 hectáreas. De hecho, si se compara el número de votos por la opción 5.000 hectáreas con el total de votos emitidos (incluyendo blancos y nulos) el porcentaje cae estrepitosamente a 55,33%. Por supuesto, esto no tiene ningún valor legal, pero creo que es ilustrativo señalarlo. De todas formas, como de agronomía no sé un rábano, no sé qué efectos tendrá esto a futuro. Clarito será.

La pregunta de los cuadros amarillos en realidad no era más que un calentamiento para la verdadera pregunta. Y aquí es que encontramos resultados sumamente preocupantes, aunque no se alejan mucho de las predicciones más o menos serias (claro, el gobierno le apuntaba a arrollar con 85% de los votos, pero eso no podría considerarse como predicción seria). Los resultados finales se resumen en que tres quintas partes de los ciudadanos que votaron válidamente dijeron que sí y dos quintas partes que no (y no dos tercios como pretende algún diputado masista conocido por hablar antes de pensar). En esto inciden muy poco los votos en blanco (menos de 2%), nulos (menos de 3%) y el ausentismo (9,5%, el más bajo que se haya registrado, va por la mitad de lo habitual). Dicho de otra manera, usar los argumentos pérfidos sobre si solo se cuentan los votos por el sí versus el total del padrón de todas formas no van a variar mucho los resultados.

Dicho esto, queda sin embargo claro que, si bien es cierto, y nadie lo está negando, que la nueva Constitución Política del Estado ha sido aprobada por mayoría absoluta, es una mayoría débil, por dos razones:

Uno, la votación por el “No” está muy fuertemente concentrada en una polarización oriente-occidente y una polarización campo-ciudad cada vez más marcada. De hecho, la votación urbana según mis cálculos (esto es la votación de las secciones municipales de las ciudades capitales más El Alto) fue de 52,65% a favor del “Sí”, con fuerte influencia de la ciudad de El Alto (85,87% por el Sí) que explica la victoria de la casilla verde, pero sin la cual el resultado claramente se invierte (sin EL Alto la votación urbana cae a 44,77%). En cambio, el voto rural le da un contundente 73,26% a favor de la nueva Constitución, especialmente en las provincias de La Paz (93,12%).

Lo mismo ocurre entre sierra y llano. En La Paz (78,12%), Cochabamba (64.91%), Oruro (73,68%) y Potosí (80.07%) la victoria del “Sí” es contundente, superando todos el promedio nacional, y en Santa Cruz (65,25%), Pando (59,04%), Beni (67,33%) y Tarija (56,66%) la victoria del “No” fue clarísima. Donde nada está dicho y existe un virtual empate es en Chuquisaca, donde gracias a los resultados oficiales de la CNE la cosa se ha definido momentáneamente con 48,46% por el “No” y 51,54% por el “Sí”, pero políticamente esto significa que ni oficialismo ni oposición tienen un cuartel definido en ese departamento, mucho más si se considera que en Sucre el “No” ganó con 69,85% de los votos, pero en las provincias de Chuquisaca el Sí ganó con 79,83%. De hecho, la diferencia de votos fue de a penas 5.514, un número a penas superior al número de votos nulos (5.424).

Dos, habiendo solo dos opciones de voto, y sobre todo habiendo el gobierno proyectado una meta de votación muy alta dado su crecimiento en los últimos eventos electorales (no olvidar el 67% de votos por la ratificación del gobierno de Morales en agosto, aunque esos resultados pudieran estar bajo algo de duda), los resultados han sido decepcionantes para el MAS. De hecho, son más de veinte puntos los que faltaron para llegar a la meta, lo que debería llamar a una profunda reflexión a los operadores políticos del partido de gobierno.

Pero es el primer punto señalado el que más llama a la preocupación. Si el 38,5% de oposición hubiese estado distribuido proporcionalmente en todo el territorio, solamente sería una victoria decepcionante (que no derrota) pero se hubiera logrado una cohesión suficiente que permita la hegemonía estatal que se busca. Pero el hecho de que el voto opositor se concentre en territorios muy bien definidos y delimitados se convierte en prueba de una muy profunda división entre los bolivianos, además demasiado emparentada con explicaciones racial-culturales.

El 38,5% de votos por el “No” le han dado un mensaje sumamente claro al gobierno, mensaje que ya había sido dado antes y que se ratifica una vez más, siendo esta quizás la última oportunidad para darse cuenta de su significado. Es vital, en todo el sentido de la palabra, que el gobierno se de cuenta que esa minoría significativa debe ser tomada en cuenta e incluida en los planes de refundación estatal. A menos que alguien esté pensando en imponerse por la fuerza, como ocurrió en Pando (con la consecuente reacción desfavorable), no va a haber manera de que esa minoría significativa se sume al proyecto de país del MAS o se someta a ese proyecto sin pataleta, salvo que el proyecto incluya las aspiraciones de ese grupo. Y esas aspiraciones son las de cualquier clase media-alta urbana, burguesa en buen castellano: que le dejen hacer su vida en paz, ganarse su platita, tener sus hijitos, sentirse dueños del mundo. Mientras los burguesitos bolivianos sientan esa aspiración amenazada, el MAS va a tener un feroz opositor, así esté desubicado, sean minoritario y esté representado por una manga de chambones.Esteban

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Posted in: Evadas