La Vía Troncal

Posted on 22/02/2009

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He recorrido la carretera entre La Paz y Cochabamba muchas más veces de las que puedo recordar. La he recorrido manejando, con otro conductor, en ómnibus (“flota” en buen boliviano). Desde niño viajaba cada año para visitar a mi abuela y pasar el verano en la Llajta, y mucho más desde que me casé con una cochabambina caigo en la capital del Chicharrón cinco veces al año, por lo bajo. Conozco ya cada palmo, sé dónde están las curvas más peligrosas y dónde están los 300 metros de tierra que nadie nunca pudo reparar. Conozco el camino desde que la parte de la cordillera era de tierra y la parada en Patacamaya era obligatoria para tomar un buen plato de lagua con queso.

Si antes, cuando iba con mis padres (o más normalmente cuando regresaba con ellos, luego de haber ido en avión como menor no acompañado), el viaje de siete horas era una aventura, tanto automovilística como culinaria, hoy el viaje de cuatro horas es casi rutina, y normalmente no me detengo sino cinco minutos en Caracollo para usar el baño y fumar.

Sin embargo, los paisajes, sobre todo la vista de la cordillera en la subida a Confital y el sobrecogedor valle de Bombeo siguen sorprendiéndome. Y la bajada llena de curvas y contracurvas me sigue pareciendo divertida y desafiante, mucho más con los enormes camiones que recorren el estrecho camino. Solo espero que la nueva carretera, si es que algún día la terminan, sea tan hermosa como la antigua.Esteban

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