Inocencia izquierdosa

Posted on 28/02/2009

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Hay que admirar la inocencia e ingenuidad de los izquierdosos tradicionales ilusionados con el masismo como panacea absoluta y final de la miseria humana. El dogmatismo y la propaganda hacen maravillas.

Tomen por ejemplo esta joyita aparecida en Indymedia, campeona de la ingenuidad y las frases hechas. En general, la prensa boliviana, y especialmente la prensa conservadora (El Diario) y la prensa liberal (La Razón, La Prensa) han aprovechado la noticia del informe sobre derechos humanos del Departamento de Estado de los yunáites estéits para darle duro al gobierno, y la prensa oficialista o paraoficialista se ha rasgado las vestiduras por ello.

Pero veamos qué tan graves son las acusaciones, y sobre todo, si tienen alguna relación con la realidad:

Abusos por parte de fuerzas de seguridad; Es bien conocido que la policía boliviana, cuando no se hace de la vista gorda y permite y socapa los delitos, es abusiva, usa la fuerza demasiado fácilmente, se ofusca cuando se le señala algún error y, en general, confunde respeto con miedo. Y ocasionalmente, a alguien se le escapa un tiro, una granada de gas da en el cuerpo de algún manifestante, alguien muere.

Duras condiciones carcelarias; ¿Alguien puede negar que las cárceles bolivianas están hacinadas, en pésimas condiciones, son malsanas y se gobiernan más por las mafias de los propios reos que por las autoridades? El mismísimo Viceministro de Régimen Penitenciario admite estas deficiencias. ¿Ahora resulta que son una acusación tendenciosa?

Arrestos y detenciones arbitrarias; ¿El secuestro de Leopoldo Fernandez no fue una detención arbitraria? Independientemente de si el hombre es o no el cacique demoníaco que dicen que es, se han violado varias normas procesales, que son la columna vertebral de los derechos humanos. Peor aún, ¿la detención en su domicilio a las tres de la mañana de ciudadanos bolivianos para ser llevados por la fuerza a otro distrito judicial no es una detención arbitraria? La Constitución – la vieja y la actual – señala que el domicilio es inviolable.

Ataques contra el poder judicial por parte del poder ejecutivo; No es ningún secreto la persecución a los magistrados y jueces en Bolivia, bajo el argumento de ser éstos representantes de fuerzas políticas conservadoras o neoliberales. El Tribunal Constitucional no funciona hace muchos meses, y cada vez que un juez dicta medidas sustitutivas para algún reo considerado enemigo del gobierno, el juez es amenazado con procesos penales en su contra. Incluso en el caso de Leopoldo Fernández se ha llegado a movilizar a las fuerzas paramilitares de los “Ponchos Rojos” para amedrentar a cualquier juez que pretenda dar libertad condicional al prefecto de Pando.

Amenazas a las libertades civiles, incluyendo los derechos legales y la libertad de prensa; Léase bien, acá se trata de amenazas. No dice el informe que efectivamente se ha censurado o restringido los derechos ciudadanos. Creo que acá el informe está siendo más bien benévolo. El escarnio público a un periodista por el Presidente, los permanentes insultos y acusaciones contra la prensa (ciertamente parcializada, pero sostengo que es su derecho), y mucho peor, el ataque físico de las huestes del MAS contra cualquiera que se atreva a hablar en Plaza Murillo contra el hermano Evo son hechos reales, no inventos de algún paranoico.

Uso excesivo de la fuerza y otros abusos en conflictos internos; Acá puede ser que discrepe un poco. Las fuerzas represoras del Estado tienen esta misión. No se puede esperar, como lo hacen demasiado frecuentemente los fundamentalistas de los derechos humanos, que la policía contenga una manifestación con flores y palabras dulces. Es cierto, los ha sido antes y lo va a seguir siendo en el futuro próximo que las fuerzas antimotines usan la violencia estatal – esa es su función. El problema en realidad es que en los últimos tres años estas fuerzas han usado su violencia de manera demasiado selectiva.

Corrupción y falta de transparencia en el gobierno; No sé si esta es una violación a los derechos humanos. Suponiendo que lo es, bajo alguna teoría de esas que están de moda, los casos de Santos Ramírez, de la compra de suplementos alimenticios para las escuelas fiscales, de los camiones de Puerto Evo (independientemente del involucramiento o no de Quintana), del fracaso del plan de vivienda y de los cheques venezolanos sin fondos son claros ejemplos de corrupción pública y falta de transparencia. No son inventos de la derecha, conspiraciones de la CIA ni producto de la imaginación de los medios: son hechos reales, palpables y comprobados.

Discriminación en razón de género, pertenencia étnica y orientación sexual; La discriminación sexual, racial y de clase es el pan de cada día en Bolivia. Más bien diría yo que uno de los pocos méritos de Evo es haber iniciado una lucha frontal contra la discriminación, aunque ello ha implicado involuntariamente en demasiados casos que la discriminación se invierta y sean los antiguos discriminadores (y quienes por similitud se equiparen a ellos, a consecuencia de las generalizaciones) quienes sufran ahora los rigores del desprecio. El efecto de todo esto es que se presenta hoy en Bolivia una polarización casi absoluta, y aunque sé que no era esa la intención del gobierno, es culpable por negligencia y torpeza.

Trata y tráfico de personas; Acá la acusación es que el gobierno poco o nada está haciendo para luchar contra la trata y tráfico de personas. Los lenocinios que viven de la trata de blanca, el tráfico de órganos, el robo de niños para adopción forzosa y otras barbaridades similares gozan de muy buena salud en Bolivia. No es culpa del gobierno, pero tampoco éste hace nada para perseguir y disolver estas redes delincuenciales.

Trabajo infantil; No creo que en tres años el gobierno haya logrado acabar con el trabajo infantil. No he visto, no conozco, ningún esfuerzo del gobierno por hacerlo. Entre tanto, siguen viéndose diariamente casos de trabajo infantil, por cuenta propia (como lustraclazados por ejemplo), contratados por terceros (voceadores de minibús, trabajadores de las minas) o, lo peor de todo, forzados por sus padres a trabajar en su lugar para luego quitarles el total de los ingresos (mendicidad, lavado/cuidado de autos, venta ambulante)

Trabajo forzado o bajo coacción; Este tema es simplemente corolario de los dos anteriores, por tanto no merece mayor explicación

Condiciones de trabajo deplorables en el sector minero ¿Ahora me van a decir que en Huanuni se trabaja con maquinaria moderna, con todos los implementos de seguridad, por altos sueldos, con compensaciones familiares por los riesgos para la salud del trabajador, en distritos mineros dotados de todos los servicios para la vida digna de sus habitantes? ¿Y eso sin contar los riesgos políticos que son consecuencia del conflicto entre sindicalizados y cooperativistas que costó 16 vidas hace no mucho tiempo?

 

Como se puede fácilmente ver, ninguna de las denuncias del Departamento de Estado es falsa. Todo lo que el informe dice es cierto, e incluso ha sido benévolo al no mencionar la persecución política ejercida por grupos paramilitares y/o parapolíticos afines al gobierno, como los Ponchos Rojos, el Comité Cívico Popular, la Coordinadora Nacional para el Cambio y otras, y yo diría incluso la falta de acciones legales efectivas contra otros grupos de igual o peor calaña pero que son opositores, como la Unión Juvenil Cruceñista.

 

Ahora, un tema totalmente distinto es cuestionar qué moral tiene Estados Unidos para calificar el respeto a no de los derechos humanos en otros países. Primero, concuerdo en esto con los que escribieron la nota de referencia, los yanquis son grandes violadores de derechos humanos (aunque no los pondría entre los más grandes, hay mucho peores) especialmente durante los ocho nefastos años de gobierno de W. Segundo, aún si EEUU fuera un país respetuoso y obediente de las normas de convivencia humana, ¿quién les ha dado autoridad, derecho de representación o mandato alguno para andar juzgando a los demás países? Si ese país puede emitir informes oficiales sobre la situación de los derechos humanos en el mundo, cualquier país puede hacerlo. En vez de rasgarnos las vestiduras, por tanto, ¿porqué no sacar un informe boliviano sobre derechos humanos en EEUU? Eso sí, que sea un informe serio, bien investigado y que diga la verdad comprobable, no acusaciones absurdas y especulativas más cercanas a las teorías de conspiración que a una verdadera intención de denunciar para mejorar.

 Esteban

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