La historia del Rock, séptima entrega

Posted on 03/07/2009

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1991 – 1998: El regreso de los rebeldes

 

En 1990, pasaron cosas muy extrañas, que cambiarían al mundo del rock para siempre. No solo se cayó el muro, no sólo la Unión Europea comenzaba a tener resultados, no solo cambiaron los paradigmas de Estado que hasta entonces estaban vigentes. A la gente “normal” le empezó a gustar el sonido brutal y descarnado del Metal. Guns’n’Roses fue el precursor de este llevar al Rock duro a los hogares de la familia típica, sin por ello comprometer su identidad, a diferencia de todos los demás “metaleros” del Glam que de rebeldes no tenían nada y habían prostituido al Rock.

 

Pero ese sería solo el comienzo. También en 1990, las escenas subterráneas de la ciudad de Seattle, estado de Washington estaban pariendo una nueva generación que tomaría sus referentes de este sonido duro y pesado, del mensaje político del Punk, de la seriedad con la que se tomaban el arte los rockeros de principios de los 70, e incluso de la rebeldía que inició toda esta locura en los 60. Un hombre se haría especialmente notable en esta escena, por todo lo que significó en su momento.

 

Kurt Cobain era un trabajador industrial, proveniente de una familia muy pobre de los suburbios de Seattle. Pero más que eso, era un hombre que no tenía ropa glamorosa, como los rockeros que lo precedieron. A sus conciertos iba con el pelo mal cortado, una chompa de lana tejida a mano a la que las pollillas ya le habían agarrado el gusto, un par de jeans con los que probablemente había deambulado toda la semana, y una voz desgarrada y cargada de furia y dolor que penetraba hasta la médula del oyente. Y sobre todo, murió en circunstancias poco claras a solo tres años de haber logrado un éxito mundial con su grupo, Nirvana.

 

A Kurt lo siguieron otros. Era la revolución de los harapientos, o Grunge. Pearl Jam contaba historias sobre la muerte de un amigo en un accidente de trabajo, Nirvana hablaba de la hipocresía de los productores de música, los Stone Temple Pilots hacían una oda al mesero de McDonald’s, en fin, todos hablaban de lo vacía y dolorosa que era la existencia en un mundo demasiado desarrollado y deshumanizado.

 

El Grunge, como todos los estilos del Rock, sin excepción, es difícil de encasillar en definiciones musicológicas. Como los estilos ya descritos para los periodos anteriores, el movimiento era más una actitud, una forma de ver la vida, una nueva rebeldía, esta vez contra los propios Baby Boomers que habían iniciado la revolución de la contracultura. El Grunge denunciaba la traición a los ideales del Rock, a los Hippies convertidos en Yuppies, a los empresarios de las disqueras. Sus expresiones se esparcieron por otros estilos musicales, como el Hip-hop (especialmente don Marshall Mathers III), el Rock británico que se iría hacia el Indie Pop, y finalmente, un nuevo grupo de músicos con un enorme sentido de la identidad y con ganas de hacer llegar su mensaje al mundo, a pesar de no pertenecer a ninguno de los grandes mercados de la música contemporánea. En efecto, en Cuba, México, Argentina, Francia, Nigeria y otros que tenían a sus rockeros encerrados en un mercado cautivo, la era de la globalización les dio la oportunidad para hacerse conocer en el mundo entero.

 

Grupos como Café Tacaba, Mano Negra, los Fabulosos Cadillacs y tantos otros tomaron las actitudes y la ética del Rock, ahora renacidos, y los sonidos y ritmos de sus propios países de origen (o la mezcla de ellos como en el caso de Mano Negra), logrando algo absolutamente nuevo. El rock latino ya existía, pero ahora se reinventaba y, sobre todo, se internacionalizaba. Si en 1964 ocurrió en Estados Unidos la invasión británica, en 1994 ocurrió la invasión latina. Incluso el Pop tomaría a las estrellas latinas y los convertiría en ídolos universales, como Ricky Martin o Enrique Iglesias, o incluso más adelante secuestraría a rockeros latinos para convertirlos en estrellas pop, como sucedió con Shakira o Julieta Venegas.

 

Al mismo tiempo, el Techno/House se convertía en un boom imparable. Aunque es difícil encontrar sus raíces rockeras, quizás su vínculo más fuerte con la contracultura se hallaría en los movimientos pacifistas fuertemente influenciados por nuevas drogas alucinógenas en el norte de Europa, y sobre todo la capital de esta nueva ola de hippies, Berlín reunificada. En efecto, con la caída del muro en 1989 surgía un pequeño “happening” que con los años se convirtió en una tradición que atrae hoy a cientos de miles de techneros de todo el mundo: el Love Parade. A mucho menor escala, las fiestas Rave, fiestas organizadas para los fanáticos del género, se han reproducido en el mundo entero, de manera semiclandestina pero paradójicamente con gran producción. Iglesias abandonadas, grandes parques naturales, galpones industriales sirvieron como discoteca temporal para estos extraños personajes.  Estoy convencido que si Mama Cass viviera hoy, vería en ese festival su sueño de paz, hedonismo, tolerancia y arte realizado en estas fiestas.

 

Grunge

Nirvana – Heart-Shaped Box

Pearl Jam – Alive

Meredith Brooks – Bitch

Faith No More – Easy

Collective Soul – December

 

Britpop

Erasure – Always

10.000 Maniacs – Because the Night

Duran Duran – Come Undone

 

Indie Rock

R.E.M. – The Sidewinder Sleeps Tonight

The Cranberries – Dreams

Counting Crows – Mr. Jones

Crash Test Dummies – Mmm, Mmm, Mmm, Mmm

Smashing Pumkins – 1979

 

Hip-hop

Tupac Shakur – Keep Ya Head Up

Notorious B.I.G. –

Diana King – L-L-Lies

Beastie Boys – Sabotage

 

La invasión latina

Café Tacaba – La Ingrata

Los Fabulosos Cadillacs – Demasiada Presión

Molotov – Gimme Da Power

Aterciopelados – Florecita Rockera

Fito Paez – Circo Beat

 

Post-Techno

Ann Lee – 2 Times

Amber – This is Your Night

DJ Sakin – Protect Your Mind (Braveheart)

Daft Punk – One More Time

Crazytown – Butterfly

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Posted in: Roncanroll