El abuso de la controversia

Posted on 11/08/2009

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Es cierto y evidente que Chile y Perú sistemáticamente le han robado ideas, a veces incluso más que eso, al folklore boliviano. Es cierto y evidente que grupos peruanos tocan música escrita por autores bolivianos en el Japón, diciendo que las canciones son suyas. Es cierto y evidente que existen “peñas” en Santiago donde se baila cueca con traje de diablada y música de morenada, tratando de hacer ver eso como una tradición cultural chilena.

Pero también es cierto que pecamos de excesiva susceptibilidad. A los bolivianos nos encanta creer que todo lo que se baila, recita, viste, toca y escucha en Bolivia es patrimonio absoluto nuestro, que nadie tiene derecho a usar nada que venga de Bolivia, que nuestro folklore tiene raíces en la creación del mundo.

Esto reviste dos errores – yo diría incluso mitos – garrafales. El primero, es la negación persistente de nuestra mezcla de culturas e influencias. Es cierto que lo aymara, lo quechua y todo lo demás originario nos define. Pero también nos define lo español, que a su vez tienen influencia mora, sefradita , visigoda e ibérica; han tenido mucha influencia en nuestra cultura los inmigrantes judíos, alemanes, árabes, turcos, africanos y japoneses; el mundo criollo ha tomado mucho de la moda y las costumbres de Francia, Gran Bretaña y muchos años después Estados Unidos. ¿Transculturación? Sí, más de 800 años de ella, incluyendo la invasión de los Incas. Bien, mal o regular, es lo que nos define como bolivianos.

El segundo error es creer que porque algo cultural se inventó en un país nadie más puede usarlo. Si así fuera, los bikinis solo se podrían usar en Francia, las minis en Gran Bretaña y los demás viviríamos en absoluto aburrimiento. El jazz y el blues son creaciones culturales del delta del Mississippi, ¿significa que el resto del mudo no puede interpretar estos deliciosos géneros musicales, o al menos que para hacerlo cada vez que toque en público tenga que decir que son un invento gringo? ¿Y qué decir de la música sinfónica, creación europea por excelencia?

Lo que es peor, es que este segundo mito parte del principio errado de que las fronteras son estáticas, no dinámicas. Y esto es lo que me lleva al motivo de esta reflexión. La diablada tiene raíces aymaras y españolas. El sincretismo cultural aymara-mestizo es propio del occidente boliviano, pero también de la sierra peruana y del norte chileno, y por tanto la diablada más autóctona se baila en Puno, en Atacama, en Huari y, de manera conjunta entre peruanos y bolivianos, en Desaguadero. Por tanto, el que Miss Perú use un traje de diablada para presentar en el concurso Miss Mundo no debería escandalizar a nadie.

Ahora, cosa muy distinta, es que el traje en cuestión tiene demasiados elementos de la diablada del Carnaval de Oruro, que se ha estilizado y diferenciado del resto de las diabladas del mundo aymara en enorme medida, y que es reconocido como patrimonio oral de la humanidad. Esta es evidentemente una violación a derechos de autor específicos y registrados, y en lugar de tratar de hacer un incidente internacional y diplomático que no va a dar más resultado que degradar aún mas nuestras ya venidas a menos relaciones con Lima, lo que hay que hacer es tomar medidas legales contra el diseñador del traje y sus auspiciadores.

 Esteban

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