Nuevo mapa electoral: ¿entre el moco y la saliva?

Posted on 08/09/2009

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La fuerte tendencia mediática hacia la bipolarización de todo (bueno-malo, blanco-negro, oficialismo-oposición) tiene a su vez, en la arena electoral, como causa y efecto el sólo tomar en cuenta a los dos frentes más fuertes de la futura contienda: el MAS y PPB-CN. La decisión para el 6 de diciembre parece resumirse solamente a elegir entre Evo y Manfred, o como diría mi padre, entre el moco y la saliva.

No obstante, sorpresas más sorpresas menos, el cierre de inscripciones de candidaturas anoche ha dejado ver que el pluralismo todavía existe en Bolivia, agonizante pero no muerto. El mayor desafío es para el tercer candidato en importancia, pues si bien Doria Medina tiene una interesante oportunidad de llevarse el voto justamente de quienes no quieren ni el moco ni la saliva, una posición de tercera vía en este momento tiene muy baja visibilidad, incluso credibilidad. A esto se agrega la crónica falta de carisma del candidato, aunque hay que admitir que ha formado su equipo de acompañantes de mucha mejor manera que en la elección pasada.

Las otras dos candidaturas de tercera vía son Alianza Social, de René Joaquino, que creo que cometió un grave error al aliarse con el fundamentalismo cristiano, destruyendo así su imagen de opción de izquierda moderna, y MUSPA, típico partido minúsculo de esos que aparecen cada que hay elecciones conformado por dirigentillos gremiales, comerciantes y especuladores en busca de un mejor posicionamiento para defender sus intereses corporativos.

La sorpresa está al otro lado del tablero. Un partido denominado Bolivia Social Demócrata, liderado por un ex fiscal anticorrupción, Rime Choquehuanca, trata de recuperar el liderazgo que no pudo capitalizar en su momento el ex juez Costa Obregón, basando su discurso en una intención de recuperación de la moral pública, al que no le auguro mucho futuro, pero sobre todo resurgen tres liderazgos campesinos agrupados en dos frentes y que pueden robarle al MAS su dominio absoluto en las áreas rurales.

Uno de ellos es Alejo Véliz, verdadero Némesis de Evo y que se le ha opuesto desde el sindicalismo campesino en Cochabamba a partir de que surgió la figura del líder de los cocaleros a fines de los ochenta. En este primer caso, se trata de una disputa sindical, no política partidaria. Los otros dos, aliados en un solo frente, Román Loayza y Felipe Quispe, representan a lo más radical del indianismo, con la intención de robarse los votos de los campesinos que consideran que el MAS no hizo suficiente y se ha “acostado” con la clase intelectual urbana de la que desconfían profundamente.

Con este escenario electoral, si me animara a apostar, me parece que el mapa político después de diciembre va a colocar al MAS en una posición más de centro, a pesar de sí misma, pues los radicalismos hoy enfocados solamente en el POR y los anarquistas, que de todas formas nadie toma demasiado en serio, se van a fortalecer con la reaparición de indigenistas e indianistas separados del partido de gobierno, así solo logren muy pocos curules. Al MAS le va a quedar con ello dos opciones: o tratar de construir alianzas con los radicales, si se ven forzados a una segunda vuelta o pierden el dominio del Legislativo, o radicalizarse más ellos mismos para no quedar como conservadores, si cumplen su meta de ganar en primera vuelta, conservar el dominio de la Asamblea y tomar el dominio del Senado.

En la acera del frente, está claro que la consigna es tratar de forzar a una segunda vuelta electoral, y sobre todo impedir la hegemonía del MAS en el congreso. Si el PPB-CN que agrupa a toda la derecha reaccionaria logra capitalizar el apoyo del oriente y de los sectores urbanos más conservadores, puede llegar a concentrar poco más de un tercio de los votos, incluyendo victorias en al menos tres departamentos. Esto deja a los candidatos de la tercera vía (centro derecha) disputándose los votos del micro, pequeño y mediano empresariado y la clase media urbana del occidente, sobre en todo La Paz (donde es más fuerte UN) y Potosí (donde es más fuerte AS), que puede llegar a representar un 20% del electorado, si juegan bien sus cartas.

Un apunte marginal: es la primera vez, que yo recuerde, en la que no hay una papeleta rosada.

 Esteban

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Posted in: Evadas