El premio de Obama

Posted on 11/10/2009

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No es la primera vez que un presidente de los Yunáites Estéits gana el Premio Nobel de la Paz. Ya lo ganaron antes Teddy Roosevelt, Woodrow Wilson y Jimmy Carter. Y de hecho, el señor Barack Obama me cae muy bien, mucho mejor que casi todos sus antecesores y mucho mejor que casi todos sus actuales colegas. ¿Por qué el premio Nobel anunciado el viernes me causa entonces tanto mal sabor en la boca?

Creo que, en realidad, no es el galardonado lo que me molesta tanto, aunque Obama sea hoy el líder del país que gasta la mitad del presupuesto mundial destinado a armas y equipo militar. Tampoco es tanto porque sea el comandante en jefe de las fuerzas de ocupación en Irak y Afganistán, ni porque esas fuerzas, miles de muertos después, no han logrado más que desestabilizar terriblemente a esos países.

No, lo que me resulta más molesto es que el comité del premio con este galardón ha dado un claro mensaje, casi diría desesperado, a Washington, rogando por que retome el papel del policía mundial, del justiciero enmascarado, del Big Brother que tanto disgusta y tanto daño ha hecho. Aunque odie usar esta palabra, que de tan repetida en los discursos políticos populistas ya suena a excusa, el Premio Nobel de la Paz 2009 es un espaldarazo al imperialismo, no por quién lo recibió, sino por cómo se justificó esa elección.

Esteban

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