La institución jach’u olivo

Posted on 29/10/2009

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Que quede claro desde el principio. El oficio de policía, pero sobre todo la existencia de una institución de represión llámese policía, milicia o guardia civil me repugna, pues la identifico como la expresión más pura, absoluta y patente de la opresión del Estado.

Considerados como un mal necesario por los republicanos de cualquier laya, excepto por supuesto los libertarios, los uniformados que se ocupan bajo el disfraz de proteger a los ciudadanos de reprimir, perseguir y chantajear al que no se acomoda a su molde del ciudadano “normal”, al menos se ha intentado, a veces con bastante éxito, a veces no, ponerle límites a su poder, proteger al ciudadano del que se supone debe protegerlo.

No ocurre así en Bolivia. Aunque como en todas partes puede haber personas muy respetables, dedicadas y honestas que visten el uniforme verde olivo – personalmente considero como buenos compañeros de trabajo a un par de ellos – como institución, como uniforme, como adjetivo calificativo, los repetitivos hechos criminales de los policías demuestran que es la institución más corrupta en un Estado de por sí corrupto.

La quema de manos de los indigentes en Pura Pura, los abusos sexuales recientemente en el mismo lugar, los operativos “antiterrorismo” que acaban siendo ejecuciones sumarias, las torturas, el estímulo a la pequeña delincuencia pidiendo “tajadas” a los delincuentes, la absoluta incapacidad de dar seguridad en las grandes ciudades, el chantaje permanente a todo el que tenga la mala suerte de cruzarse en su camino, incluso la prepotencia y la coima de los agentes de tránsito, ponen a nuestros jach’us a la misma altura que los judas en México o los Federales en Argentina, donde uno tiene que cuidarse más de los pacos que de los propios delincuentes.

El video aparecido ayer sobre el caso Roszá resulta ser muy ilustrativo de la manera en que la policía boliviana maneja las cosas. Si no hay la incriminación y construcción de una escena del crimen, como todo parece indicar que ocurrió, por lo menos el video muestra una gravísima falta de profesionalismo de los agentes.

Por eso siempre digo que los únicos uniformados que me caen bien son los heladeros.

 

Esteban

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