Ásterix cumplió 50 años

Posted on 03/11/2009

0


El 29 de octubre de 1959, se publica en el primer número de la revista Pilote la escena introductoria de Astérix le Gaulois (Ásterix el Galo). Su creador y escritor, René Goscinny, había destacado ya por su inigualable sentido del humor en la serie de historias cortas del pequeño Nicolás, en especial por su enorme habilidad para los juegos de palabras y su capacidad de caricaturizar la sociedad francesa de su época. Esta caricatura literaria, en Ásterix, se convertiría también en caricatura gráfica, gracias al pincel de Albert Uderzo, que le daría forma al pequeño y poco probable héroe galo.

Aunque la Bande Dessinnée es esencialmente la forma belga, y no francesa, de la historieta, fue esta serie francesa la que la llevó al mundo. Traducida a más de 100 idiomas, aunque los juegos de palabra frecuentemente intraducibles de Goscinny han sufrido mucho en el proceso, Ásterix el Galo es, a la par de sus contrapartes americanas Mickey o Superman, un símbolo casi universal de los franceses y de lo francés.

El éxito de esta serie se explica por el hecho de que su humor se dirige a todas las edades. Los niños aprecian más el dibujo caricatural de Uderzo, las situaciones ridículas, las disputas frecuentes entre los personajes y el humor físico, sobre todo expresado en las reverendas palizas recibidas por los romanos y eventualmente otros personajes secundarios. Los adultos por su parte aprecian más los juegos de palabra a granel, que van de las voces latinas directamente extraídas de las páginas rosadas del Larousse, usadas con frecuencia por los jefes romanos y un cierto pirata culto, las traducciones literales de expresiones en otros idiomas (en Ásterix en Bretaña, por ejemplo, los británicos invierten la gramática como en el inglés, hablando de la “hirviente agua” en lugar del agua hirviente), pero sobre todo los anacronismos y las referencias culturales que son una directa mofa de la mentalidad del hombre común de los años 60 y 70.

En efecto, los anacronismos son numerosos  y restituyen frecuentemente, en el contexto de la antigüedad, temas sociales contemporáneos (Lutecia atorada por el tráfico como en la París moderna, los vacacionistas galos que vanen masa a Iberia por el verano, o incluso la amenaza a los valores tradicionales causada por los excesos del capitalismo). Claramente, los galos de la historieta son una caricatura de los franceses de la guerra fría, e incluso los británicos son una caricatura de los ingleses modernos, con todo y la conducción por el carril izquierdo; los godos, divididos entre visigodos y ostrogodos, son una clara alusión a los alemanes, entonces divididos entre RFA y RDA; los helvetas guardan los tesoros de los invasores romanos en sus bóvedas impenetrables; y los belgas, bueno, los belgas son los belgas.

Tan importante como la caricaturización, los juegos de palabras, marca registrada de Goscinny y que nunca pudieron ser igualados por Uderzo tras la muerte del humorista en 1977, van mucho más allá de los evidentes nombres de todos los personajes – Ásterix viene del asterisco – y llegan, a mi parecer, a su mejor momento en Astérix Legionnaire, que por lo demás es un delicioso retrato de la vida en el servicio militar, todavía obligatorio para los franceses en los tiempos de los autores.

Un ejemplo ilustrativo del juego de palabras puede extraerse del relato del narrador sobre la ceremonia de apertura de los juegos olímpicos en Astérix aux Jeux Olympiques:

 Todo comienza con el desfile de los Termópilas. Les siguen los de Samotracia, seguros de la victoria ; los de Milo han venido (sont venus, en el original)… Los de Citera acaban de desembarcar, los de Maratón llegan corriendo ; los de Macedonia están muy mezclados, los espartanos vienen descalzos… Rodas sólo envió a un representante, un coloso »

« Cela commence par le défilé des Thermopyles. Ils sont suivis par ceux de Samothrace, sûrs de la victoire ; ceux de Milo sont venus aussi… Ceux de Cythère viennent de débarquer ; ceux de Marathon arrivent en courant ; ceux de Macédoine sont très mélangés ; les spartiates sont pieds nus… Rhodes n’a envoyé qu’un seul représentant, un colosse. »

Goscinny hace referencia en esta parte a (en el mismo orden) el desfiladero de Termópilas ubicado en Tesalia, a la Victoria de Samotracia (célebre estatua del Louvre), a la Venus de Milo (famosa escultura, también del Louvre), a El Embarque para la isla de Citera (cuadro de Antoine Watteau), a la carrera de 40 kilómetros llamada Maratón, a la macedonia o ensalada de frutas, a las condiciones de vida espartanas y por supuesto al Coloso de Rodas, una de las siete maravillas del mundo antiguo.

Mi homenaje pues a los 50 años de Ásterix, serie de cabecera de mi infancia y que aún disfruto releyendo cada que tengo la oportunidad.

Esteban

Anuncios
Posted in: Sin categoría