A actos necios palabras idiotas

Posted on 10/11/2009

0


No me gusta, ni nunca me ha gustado, la presencia militar de Estados Unidos en Colombia. Si bien no es ninguna novedad, la renovación del pacto entre Washington y Bogotá continúa una larga y vergonzosa historia de supuesto “asesoramiento” demasiado parecido al “asesoramiento” que le dio el Pentágono a Viet Nam del Sur hace 40 años. Para colmo, ni siquiera la justificación de la lucha contra la narcoguerrilla y los paramilitares es suficiente, pues los yanquis, con todo su poderío militar, han demostrado ya demasiadas veces (Corea, el propio Viet Nam, los Balcanes, Somalia, Afganistán, Irak…) que no son capaces de lidiar con la guerra irregular.

Geopolíticamente, esta es sin lugar a dudas una movida de la Casa Blanca para tratar de paliar –quizás incluso anular- los efectos del consejo de defensa de la UNASUR, impulsado por Brasilia, y estúpidamente rotos por Caracas.

Pero de ahí a gritar “guerra” hay un enorme, enorme abismo. Sí creo que los latinoamericanos debemos protestar por la presencia militar. Pero muy diferente es el llamado del macaco mayor a “prepararse para la guerra” y el eco profundamente oligofrénico que le hacen acá Evo y sobre todo el hermano Leneras, quien no se olvida del poder que consigue aterrorizar a la población. Condeno pues públicamente desde este modesto espacio el uso desvergonzadamente electoralista y oportunista de una reinvindicación regional como una afrenta contra la soberanía de Bolivia. Nada gana más votos que la guerra, eso lo saben más que bien los políticos. ¡Tengan cuidado con lo que desean, se les puede realizar!

 

Esteban

Anuncios
Etiquetado:
Posted in: Sin categoría