She’s no angel

Posted on 24/11/2009

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En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso. Y en boca del MAS cualquier acusación contra cualquier autoridad pública suena a persecución política. El proceso contra la ministra de la Corte Suprema de Justicia, Rosario Canedo, tiene todo el tufillo de ser una más de las tantas persecuciones políticas ya ejercidas por el gobierno. Lo triste es que en muy mala hora, pues la Dra. Canedo no es ningún angelito. El caso Banco Sur está clarísimo. Canedo dio, no hay cómo se lo niegue, prelación en el concurso de acreedores a los accionistas en lugar de los ahorristas, en directa contravención de la Ley de Bancos y Entidades Financieras y del Código de Comercio. Si eso no es prevaricato, no sé qué lo es.

En otro momento, en otras circunstancias, si el gobierno fuera creíble y si no hubiera desgastado su imagen cazando brujas (la brujería hoy se llama neoliberalismo), el proceso contra Canedo sería motivo de aplauso y un escarnio público de gran significado. Pero, reitero, habiendo ya usado y abusado del comodín político de enjuiciar a todo el que le caiga mal al gobierno, un proceso que podría ser considerado justo pasa por persecución antidemocrática.

Ahora, inversamente, para los masistas fanatizados, es decir casi todos, todo lo que haga el gobierno estará bien. Su base electoral de 52% del padrón no está en riesgo, ni mucho menos. A gran parte de ese 52% le gusta ver ejecuciones en la plaza pública, ama el olor a sangre en la mañana y tiene una enorme sed de venganza contra cualquier resquicio de símbolo de la “oligarquía”, generalización informe, indefinida e irresponsable. Mientras esto siga así, el hermano Evo no tiene nada que temer, puede seguir persiguiendo a gil y a mil, con y sin razón, y el proceso que debería haber servido para hacer justicia acabará siendo una batalla política más entre azules y rojos, sin absolutamente ninguna utilidad real para nadie.

 

Esteban

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