Un gran ejemplo de dignidad y soberanía

Posted on 26/11/2009

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El gobierno del MAS se llena la boca todos los días con las palabras “dignidad” y “soberanía”. Ha puesto en serio riesgo miles de empleos, ha afectado seriamente la naciente economía manufacturera de El Alto, ha dado señales muy claras de que el turismo es bienvenido siempre que el turista no sea extranjero y ha eliminado la cooperación técnica muy necesaria a la reforma judicial, a título de esa “soberanía” y “dignidad”.

Sin embargo, esas palabras dejan de sonar cuando se habla del Hospital República Islámica de Irán, ubicado en la ciudad de El Alto. Ha reventado hoy la noticia de que para la inauguración del hospital coincidente con la visita del presidente Ahmadineyad, y mucho peor, para ser contratadas las mujeres en ese equipamiento de salud y trabajar en él a partir del primero de enero de 2010, todas deberán tener el cuerpo cubierto y usar el velo islámico.

Yo estaba convencido, cuando escuché la primera vez la noticia, de que se trataba de una malinterpretación, que hicieron disfrazarse a las señoras y señoritas para homenajear al líder iraní, lo cual no hubiera pasado de ser una chamboneada mayúscula. Sin embargo, la respuesta descaradamente ignorante del diputado masista y líder de los Satucos, Gustavo Torrico, confirma que es un requisito para trabajar, un uniforme de uso obligatorio, justificando esto porque en McDonald’s a todo empleado le hacen usar un mandil a rayas, o en una obra a uno lo obligan a usar overol y casco. Es más, declaró que si hipotéticamente Bolivia abriera un hospital en Estados Unidos, los empleados estaría obligados a usar Lluch’u

A Torrico lo he escuchado decir muchas sandeces, pero nunca, nunca una de esta talla. El cubrirse el cuerpo y el pelo tiene implicaciones religiosas y culturales que sólo pueden justificarse por su uso voluntario, por convicción. Si una mujer musulmana, que las hay en Bolivia, quiere vestir de esa forma, tiene todo el derecho del mundo a hacerlo. Pero si a una mujer católica, animista o finalmente atea se le quiere obligar a usar esta vestimenta, ya no se trata de un uniforme de trabajo, sino de una seria violación a su derecho a la autoidentificación cultural, que tanto defiende el MAS; a la propia imagen, a su libertad de pensamiento, espiritualidad, religión y culto, a expresar y difundir libremente su opinión o pensamiento, e incluso a su dignidad (Art. 21 NCPE).

Una vez más, el propio gobierno viola la constitución que tan atropelladamente hizo aprobar y los principios que dicen les guían. Este no es un asunto menor que se pueda minimizar como simple uniforme de trabajo – los uniformes tienen por lo general una razón de ser, usualmente basada en la seguridad del propio trabajador – ni como pataleta de la oposición. Es un asunto muy serio y que debería por lo menos generar un debate nacional, si es que simple y llanamente no se desecha la idea por inconstitucional y se pasa al tema siguiente.

 

Esteban

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