62%… Por ahora

Posted on 07/12/2009

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Las encuestas en boca de urna, e incluso el conteo rápido, han fracasado en los últimos años en mostrar realmente los resultados de las elecciones y referéndums que se han hecho constantes desde hace unos cinco años. Por ello, permítanme aclarar de entrada que este artículo es sobre proyecciones preliminares y no permiten una conclusión definitiva sobre lo ocurrido ayer, 6 de diciembre de 2009.

Una segunda aclaración necesaria, es que no sólo pueden variar los resultados por los errores, a veces intencionados, en el trabajo de las alianzas entre medios de comunicación y empresas encuestadoras, sino también en el dejo de duda que ha quedado sobre la transparencia de este, y los anteriores, sufragios. En efecto, resulta llamativo que, además de haber tenido un repentino crecimiento de casi 30% en sólo 11 meses el padrón electoral, solamente hay un ausentismo de 5%, haciendo de Bolivia el país más cumplido y disciplinado en cuanto a asistencia a las urnas del mundo. Sin embargo, como no tengo prueba alguna de que esto es consecuencia de un fraude, habrá que aplicar el principio de presunción de legalidad.

Lo que sí está probado, comprobado y certificado, es que el MAS tuvo desde el inicio una enorme, abusiva diría yo, ventaja sobre sus rivales en términos de exposición mediática. En efecto, mirar los canales nacionales ha sido los últimos meses insoportable, pues pareciera que se dio la orden de que cada ministerio contrate su propia propaganda, además de la legítima propaganda político partidaria contratada por el MAS. Si a eso se agrega la descarada propaganda permanente de la televisión y la radio estatales, o en realidad gubernamentales, y el bombardeo agresivo de propaganda “directa” (marchas, panfleteos, puerta a puerta, etc.), versus una realmente muy tímida, casi ausente propaganda de los tres partidos opositores (pues los restantes cuatro no tienen ni tuvieron relevancia alguna), no debe sorprender el contundente resultado final.

Alguien dirá que obtener el 62%, muy posiblemente incluso más que eso, significa que el gobierno algo estará haciendo bien. En efecto, el MAS y sobre todo la figura de su líder, han logrado enamorar a tres quintas partes de la población, que además no solamente se concentra en el occidente, donde prácticamente ha repetido sus resultados sin mucha variación si se toma como referente los referéndums revocatorio y constituyente, sino que ha logrado una presencia muy fuerte, aunque aún no victoriosa, en el oriente.

De hecho, si bien la victoria en La Paz, Oruro y Potosí fue aplastante, con cerca del 80% de aprobación, el hecho de conseguir cerca de 40% de los votos en Santa Cruz y el Beni, y muy cerca de la mitad en Pando (que incluso en el conteo oficial podría convertirse en una primera mayoría), pero sobre todo el haber conseguido dos senadores en cada uno de estos departamentos, es un logro que justificaría por sí solo el festejo masista de anoche.

Por su parte, los tres candidatos de oposición se han aplazado vergonzosamente. El 25 a 27% de Manfred se explica más por un voto en contra de Evo que por una aprobación del candidato conservador, y aunque comparado con los resultados que se obtenían en las elecciones desde 1986 hasta el 2002, resulta respetable, en el contexto actual es absolutamente insuficiente, fracasando estrepitosamente en el objetivo de impedir al MAS el control absoluto del Órgano Legislativo.

Mucho peor les fue a Samuel y a René Joaquino. El mensaje de la población es claro. En este momento, la racionalidad y la moderación no nos interesan. La tercera vía en lugar de haber dado una alternativa para quienes no queríamos votar por ninguno de los dos principales candidatos, se convirtió en fuente de una profunda, y creo yo inmerecida, desconfianza para los votantes contrarios al MAS. Por su parte, para el partido de gobierno, nunca fueron una amenaza, ni Doria Medina ni Joaquino.

Con estos resultados, parece confirmarse el cálculo de mi bola de cristal, pues el MAS obtuvo los dos tercios del Senado y le faltan muy pocos diputados para lograr lo mismo en la Asamblea, lo cual le da luz verde y sin obstáculos para poner –o intentar poner- en vigencia su Constitución.

Algo que no ha sido ni tocado durante las campañas, y cuyo resultado podrá explicarse de muchas manera distintas, has sido los referéndums por autonomías. Los mismos departamentos que dijeron No a las auntonomías departamentales hace dos años ahora dijeron Sí, casi exactamente en la misma proporción. El Chaco también declaró su autonomía regional, nueva derrota para las élites cruceñas y tarijeñas, y por su parte se constituyeron varias autonomías indígenas.

Con esto, Bolivia tiene o bien hacia un modelo mucho más democrático y equitativo de gestión geopolítica, o bien a su absoluta inviabilidad e ingobernabilidad. Sólo el tiempo dirá cuál de las dos opciones es la correcta.

Esteban

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