Populo dixit

Posted on 15/12/2009

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El pueblo ha hablado. Bien, mal o regular, el 64% obtenido por el Movimiento al Socialismo es un mensaje muy claro, o en realidad, muchos mensajes muy claros. Por más que uno esté en una posición en extremo crítica al gobierno del hermano Evo, hay que admitir nomás que hicieron muy bien la tarea, y le dieron una reverenda paliza a una oposición ya de por sí muy débil, desarticulada y sobre todo sin proyecto.

Así nomás es la política, al que está en el suelo hay que patearlo.

Veamos algunos de los resultados, a ver si hay manera de ser un poco objetivo tras semejante goleada. Ya lo dijimos: 64% de los votos fueron para el MAS (baja unas décimas si se cuenta solamente el voto en Bolivia). El resto fue para el PPB-CN de Manfred Reyes Villa y Leopoldo Fernández, ambos invitados por José Luis Paredes, con 27 y pico por ciento; Unidad Nacional de Samuel Doria Medina, con poco menos de 6%; Alianza Social de René Joaquino con a penas más de dos por ciento de los votos, y el resto no suma ni uno y medio por ciento entre los cuatro. Estos dos últimos tienen menos votos que los señores blanco y nulo, con 3,11% el primero y 2,45% el segundo. En total, el voto por el programa masista le sacó casi dos tercios a la suma de los votos de derecha (32,59%) y antisistémicos o que buscaron otras alternativas (9,21%).

La distribución del voto, a primera vista, parecería predecible. El MAS es imbatible en los departamentos del occidente (La Paz, Oruro, Cochabamba y Potosí), los conservadores mantienen su dominio sobre el oriente (Santa Cruz, Beni y Pando). Sin embargo, a diferencia de los anteriores referéndums, esto no es tan obvio. Los cuatro departamentos occidentales no solo los domina el MAS, los domina con 68,82% (Cochabamba) o más de los votos (La Paz 80,29%, Oruro con unas doscientas mesas todavía por escrutar está en 79,16%, con tendencia a seguir subiendo, y Potosí 78,22%), mientras que el PPB, segundo en tres de los cuatro departamentos, logra menos de diez por ciento en otros tres (La Paz 8,71%, Oruro 9,14% en resultados parciales, y Potosí 4,71%), habiendo dado algo de batalla solamente en Cochabamba (con respetables 24,55%), mientras que en Potosí el segundo fue Alianza Social, con 13,37%, muy concentrados en la capital del departamento.

El gran perdedor en esta elección fue Unidad Nacional, a pesar de sus proyecciones en las encuestas que le daban un segundo lugar en el occidente. Ni siquiera en la ciudad de Viacha, supuestamente su plaza fuerte, logró el segundo lugar. Con esto, logró a penas dos diputados, ambos plurinominales, y ninguna representación ni en el Senado ni entre los diputados electos de manera directa.

En el oriente, aunque el PPB ganó en los tres departamentos, el claro ganador fue, de nuevo, el MAS, pues logró subir diez puntos en su votación en Santa Cruz y Beni, mientras que mantiene su empate en Pando, recuperándose de una dolorosa derrota en ese departamento luego del referéndum de enero. En Santa Cruz el PPB obtuvo a penas la mayoría absoluta (52,6%), en el Beni un poco más (53,15%) y en Pando salvó la elección (51.07%) mientras que el MAS obtuvo en esos tres departamentos 40,91%, 37,66% y 44,51% respectivamente, logrando dos senadores en cada uno, y seis de los 15 posibles diputados plurinominales.

Más complicada aún es la cosa en el sur. Tanto en Chuquisaca como en Tarija ganó el MAS, siendo ambos departamentos miembros honorarios de la “Media Luna”, comandados por prefectos hostiles al gobierno. En Chuquisaca, el MAS logró 56,06% de los votos, versus el 33,6% para PPB, con lo cual se lleva tres senadores y tres de los cinco diputados plurinominales; y en Tarija el 51,09% de los votos frente a 38,28% de PPB le da la mitad de los senadores y dos de los tres diputados electos por lista.

Antes de pasar a completar el cuadro de la composición del nuevo Órgano Legislativo del Estado Plurinacional, vale la pena mirar un poco qué ha pasado en las ciudades capitales, a efectos de comparar esos resultados con los referéndums anteriores, a ver si aún existe ese fuerte divorcio entre campo y ciudad. En cinco de los municipios que constituyen capitales de departamento, el ganador fue PPB, con 48,48% en Sucre, 47,03% en Tarija, 58,92% en Santa Cruz de la Sierra, 57,33% en Trinidad y 52,52% en Cobija. Sólo Santa Cruz de la Sierra y Trinidad le dieron a la oposición la contundencia que buscaba. En cambio, el MAS ganó en Nuestra Señora de La Paz con 63,03%, en Cochabamba con 53,5%, Oruro con 71,15% y Potosí con 56,45%. Nótese que la baja contundencia en Cochabamba no es tal, pues este era el bastión de Manfred Reyes Villa hace unos años. Vale la pena también reiterar que en la ciudad de Potosí AS tuvo una presencia muy importante, llevándose 33% de los votos.

La elección de diputados uninominales le ha dado una enorme ventaja adicional al MAS, pues en las circunscripciones territoriales y en las especiales es “winner takes all”, logrando el MAS 49 de las 70 circunscripciones territoriales y las siete circunscripciones especiales indígenas, frente a apenas 19 del PPB y ninguno de UN. Acá la gran sorpresa fue Alianza Social, que logró no solamente asegurar un curul plurinominal en Potosí, que era más o menos previsible, sino uno uninominal en la misma Potosí y otro uninominal en la circunscripción 48 de Tarija (Yacuiba-Gran Chaco, siendo el candidato Wilman Cardozo), con lo cual estando en cuarto lugar en votos suma más diputados que el tercero más votado.

Acá hay que hacer notar también que de los 49 diputados uninominales del MAS, seis se encuentran en circunscripciones cruceñas (56, 57, 59, 60, 69 y 70), uno en una circunscripción beniana (la 63) y uno en Pando (circunscripción 67), mientras que el PPB ha logrado a penas colocar a dos diputados uninominales en el occidente del país, ambos en la zona norte de la ciudad de Cochabamba.

Aquí se nota más claramente la escisión entre campo y ciudad en el sur, ganando el PPB todos los uninominales de Sucre y la ciudad de Tarija, mientras que las provincias de ambos departamentos fueron copadas por el MAS, salvo la ya mencionada circunscripción 48.

Con estos resultados, el MAS logra un total de 24 senadores y 90 asambleístas, el PPB 8 senadores y 34 asambleístas, Unidad Nacional a penas dos asambleístas y Alianza Social tres asambleístas. Los demás cuatro partidos, obviamente, han perdido miserablemente su tiempo y su dinero.

Algunas conclusiones importantes. El MAS logra con esta contundente victoria el control absoluto de los dos órganos del Estado, y a través de ellos la posibilidad de nombrar a su gusto las autoridades del Órgano Judicial así como de todas las instituciones descentralizadas, pues se aseguró los dos tercios de votos en ambas cámaras. El contundente apoyo popular le da además la confianza de la gobernabilidad no sólo en los poderes estatales sino también en la calle, con claras mayorías o muy fuertes y organizadas primeras minorías en todas las regiones del país, incluyendo las capitales de la “Media Luna”. De esta manera, tal como dijo el Presidente en su discurso cuando se proclamó vencedor, viene encima también una enorme responsabilidad. No hay excusas ahora, y si cualquier cosa sale mal no es culpa de ningún otro que el propio MAS, de la misma manera que los logros serán también enteramente suyos.

Al otro lado de la moneda, el mensaje a la vieja clase política no podía haber sido más contundente. La paliza electoral recibida ha sido claro resultado de su completa desestructuración pero sobre todo de su absoluta falta de propuestas. Creo que la debacle del antiguo sistema se debe en gran medida a la reforma constitucional de 1994, no porque se haya ampliado la participación de la gente, sino porq   ue los viejos líderes ya no se han sentido obligados a estructurar partidos políticos con proyectos de largo plazo, y sus ambiciones inmediatistas y su terrible miopía los ha empujado a organizar frentes políticos espúreos, desarticulados por su heterogenidad y absolutamente incapaces de remontar la crisis del 2003. El Ancien Régime ha muerto, y será necesario el nacimiento de nuevos liderazgos, con proyectos también nuevos, para volver a equilibrar la balanza. Hasta que eso ocurra, tenemos Evo para mucho rato. Como dije al principio, bien mal o regular, el pueblo ha hablado.

Esteban

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