Permuto 727 por avión nuevo

Posted on 22/02/2010

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La Dirección General de Aviación Civil, al mando del Gral. Luis Trigo, que se supone institución técnica altamente preparada y totalmente imparcial y apolítica, ha condenado ayer a muerte a la aviación comercial privada de Bolivia, dejando allanado el camino para el monopolio estatal.

En efecto, la noticia publicada el viernes por la agencia estatal ABI, por tanto oficial, llama a la alarma, calificando a los aviones antiguos como inseguros. He señalado muchas veces en este blog que la antigüedad de un aparato no es un factor para calificar de insegura la nave, siempre y cuando ésta se mantenga adecuadamente y se actualicen sus sistemas a medida que las organizaciones más importantes dedicadas a la seguridad aérea, ambas de Estados Unidos (la FAA y la NTSB) van perfeccionando las reglas de seguridad para la aviación civil en todo el mundo.

El problema, hemos señalado ya, es que los aviones más antiguos son menos eficientes, más contaminantes y consumen más combustible, lo cual felizmente también menciona la DGAC, aunque solo en un segundo plano, para explicar la necesidad de cambiar las flotas de las empresas de aviación.

Ahora bien, si efectivamente es beneficioso renovar las flotas, esto está condicionado a que la empresa interesada o bien tenga la liquidez o bien la capacidad de endeudamiento como para adquirir las naves más recientes, lo cual, en la realidad económica boliviana, es poco menos que utópico. Aunque el gerente de Aerosur, Humberto Roca, no es santo de mi devoción, habrá que admitir que ha realizado enormes esfuerzos para poder reforzar su flota con un 747 y un 757, ambos también ya viejos aunque no tanto como sus 727 y 737-200, y dudo muchísimo que un plazo de diez meses sea remotamente suficiente para conseguir disponer la flota actual, capitalizarse lo suficiente para adquirir, en compra o leasing, naves más recientes para sustituir a las viejas, entrenar a las tripulaciones, comprar el equipo auxiliar de mantenimiento preventivo y conseguir el equilibrio financiero para seguir operando.

Para colmo, ante la prolongada agonía del LAB, las capacidades de realizar mantenimiento correctivo y overhauling en Bolivia se han reducido casi a cero, no habiendo esa subsidiaria de servicios de aviación invertido un centavo en actualizarse, por lo que el cambio de flota la sacará completamente del juego, terminando de matar a la maltrecha empresa cochabambina.

Si eso es así con la empresa más grande de Bolivia, no quiero ni pensar qué ocurrirá con las más pequeñas, regionales casi todas, que tienen una edad promedio en su flota cercana al límite anunciado por el señor Trigo.

Como cereza en la torta, el irresponsable anuncio de la DGAC puede afectar seriamente las ventas de estas empresas privadas, pues no faltará quien se deje influenciar por el miedo que parece querer generar la noticia y deje de comprar pasajes en esa línea.

Por supuesto, los grandes beneficiarios son Transporte Aereo Militar, aunque sus BAe están muy cerca también del límite de edad que se pretende implementar, y por supuesto BOA, con sus 737-300 que no son tampoco el último grito de la tecnología, pero dan para unos cinco a ocho años más.

Una anotación marginal necesaria: Los 727 serán viejos, pero hasta ahora no ha habido otra nave comercial que cumpla tan cabalmente las exigencias de la operación a gran altitud y/o altas temperaturas, ciclos muy frecuentes y cortos, y capacidad de operar en pistas en mal estado o sucias, todo al mismo tiempo, que exige el mercado boliviano.

Esteban

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