Un desastre con suerte

Posted on 28/02/2010

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No hay por donde perderse. Lo sucedido la mañana del sábado 27 ha sido un desastre, en todo el sentido de la palabra. Doscientos fallecidos es un número alto, y las pérdidas materiales han sido cuantiosas. Y sin embargo, fue un desastre con suerte. Un terremoto de 8,8 grados en la escala de Richter podría realmente haber desolado un país. Hace pocas semanas solamente, bastaron 7,6 grados para destruir la capital de Haití, con cientos de miles de muertos y consecuencias a mediano y largo plazo terriblemente preocupantes.

Hubo suerte en que el epicentro se hallaba a cierta distancia de los lugares poblados, pero sobre todo la suerte fue que el terremoto ocurrió en Chile, un país muy preparado en cuanto a infraestructura, educado y entrenado para este tipo de eventos. Concepción reaccionó como cientos y miles de temblores les enseñó a reaccionar, así como los poblados aledaños hasta los barrios del sur de Santiago. Eso contribuyó muchísimo en mantener relativamente reducido el número de bajas, y la reacción del gobierno ha sido inmediata y muy adecuada.

En todo caso, toda mi solidaridad con los hermanos chilenos, mi simpatía para los familiares de los que han dejado la vida en el terremoto, pero también mi reconocimiento a un buen trabajo de gestión de riesgos. Hay mucho que aprender de ahí.

Esteban

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