Elecciones del domingo: ¿Debilitamiento del MAS?

Posted on 01/04/2010

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Como ya se hace costumbre en este blog, hoy me toca compartir mis conjeturas (los gringos tienen una expresión más adecuada a lo que realmente es esto: “An educated guess”) sobre lo que creo nos deparan las elecciones departamentales y municipales del próximo domingo.

Es opinión bastante compartida por los autoproclamados analistas políticos que habrá en estas elecciones un fuerte debilitamiento del MAS, tras la arrolladora victoria del partido gobernante en diciembre pasado. Por mi parte, no estoy tan convencido de ello, salvo una probable sorpresa que ya no es sorpresa en La Paz.

El primer tema a considerar es que, aún con el voto consigna y la campaña que usa la imagen del hermano Presidente para sus propios fines, don Evo Morales no es candidato a nada este domingo. La imagen y carisma del líder cocalero explica al menos un tercio de la votación contundente que recibe el MAS, y su ausencia por tanto merma en esa misma proporción sus resultados a nivel nacional. Dicho esto, tras el contundente 64% de diciembre, es previsible, y hasta diría normal, que el MAS reduzca su votación a nivel nacional a entre 40 y 50%, no logrando una mayoría absoluta que, de cualquier manera, no tiene utilidad más que para la especulación política en estas elecciones.

Es más, sospecho que si el próximo domingo mermará la votación del MAS en las elecciones departamentales, lo hará aún más en las municipales, pues la pugna por la gobernación tiene rivetes más político-ideológicos que la pugna por las alcaldías, en las que juega un rol más importante la imagen personal del candidato y el programa de intervención inmediata, pues en Bolivia seguimos siendo exageradamente “obristas” cuando se trata de elegir a nuestras autoridades locales.

Pero ya que los resultados nacionales no tienen mucho significado en esta contienda, veamos primero un poco qué va a ocurrir en las elecciones departamentales. En La Paz, Oruro y Potosí, e incluso en Cochabamba, no cabe duda que ganará el MAS. Comparando esto con los resultados de las elecciones y referendos de los últimos 5 años, no existe gran variación en la preferencia electoral, y en todo caso la expectativa se cierne sobre cuál será la segunda fuerza más importante, para ver si es posible ir urdiendo una oposición minoritaria pero significativa en el occidente, o si la hegemonía masista en la región se ratifica.

En cuanto al oriente, tampoco hay grandes sorpresas, reiterándose sin duda la misma proporción, puntitos más puntitos menos, entre una oposición regional victoriosa y un MAS a la zaga en un muy incómodo (para ellos) segundo lugar.

La final de infarto se produce en tres departamentos en los que el equilibrio campo – ciudad (Chuquisaca y Tarija) o la dialéctica nativos – colonizadores (Pando) permanecen en las últimas justas electorales en un empate virtual. Creo que finalmente en los tres casos el liderazgo regional primará sobre el liderazgo nacional, pero a muy duras penas y con un final de fotografía.

Si usamos una lupa con mayor aumento y miramos lo que pasará en las diez ciudades más importantes, las cosas se ponen un poco más interesantes. Si uno mira los resultados de las últimas elecciones y referendos, el MAS tiene en general una penetración mucho más relativa que en las áreas rurales, y, en general, no logra resultados positivos en cuatro de las diez urbes, y tiene serias disputas de liderazgo en otras dos. Cantado está entonces que las alcaldías de Santa Cruz de la Sierra, Trinidad, Sucre y Tarija serán gobernadas por candidatos locales respaldados por agrupaciones también locales, y que hasta ahora han sido incapaces de construir un proyecto unitario de largo plazo ni proyectar liderazgos más allá de su municipio. Más complicado está el tema en Cobija, donde las encuestas parecen contradecir los últimos resultados electorales y aparentemente el MAS lograría arañar una victoria, y mucho más complicado en Cochabamba donde ningún frente ha logrado consolidar un liderazgo local claro. En este último caso, aunque es probable que gane el candidato del MAS, su victoria será muy relativa y deberá compartir el concejo con al menos tres otros frentes, si no cuatro.

Donde la figura se invierte contra el MAS es en Potosí y en La Paz, ambas ciudades en las que no hay que tomar como referente los resultados de sufragios nacionales y departamentales, sino las últimas dos elecciones municipales (1999 y 2004), pues todo parece indicar que, aunque la batalla del MAS habrá sido durísima, resultarán victoriosos los candidatos de Alianza Social en el primer caso y del Movimiento Sin Miedo en el segundo. Con ello, por tercera vez consecutiva, el MAS perderá la oportunidad de consolidar su liderazgo en las ciudades del occidente, y solamente habrá logrado conquistar la ciudad de Oruro y consolidar su bastión alteño.

En ambos casos, La Paz y Potosí, quedaría demostrado además que Evo necesita el apoyo de los líderes locales Juan Del Granado y René Joaquino, contrariamente a lo que él pensó. Aún si no lograran estos dos líderes locales hacerse de la victoria en alguna de las dos ciudades, sus resultados electorales serán de tan fortaleza y contundencia que deberían llevar a la reflexión al partido de gobierno, y reconocer que sus resultados electorales en diciembre pasado tienen directa correlación con estos liderazgos, Joaquino habiendo logrado restar una muy importante votación en Potosí e inversamente Del Granado habiendo logrado sumarle al menos la mitad de los votos obtenidos en La Paz.

Acá cabría un apunte más. El MSM se proyecta en el occidente del país como clara segunda fuerza política, incluso primera no solo en La Paz sino en algunos municipios intermedios, y a diferencia de las agrupaciones ciudadanas que son plataforma personal de los líderes locales en el oriente, tiene estructura, historia e ideología suficientes como para poder comenzar a construir un proyecto alternativo de país de largo plazo, es decir los ingredientes necesarios para volverse una verdadera fuerza de oposición. Si lo logra aprovechar es algo que está por verse, pero en todo caso le pone una pizca adicional de picante a esta nueva justa electoral.

Esteban

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