Vacuna para el cáncer del cuello uterino

Posted on 11/04/2010

0


El gobierno del Estado Plurinacional ha anunciado hace pocos días un programa intensivo de vacunación para prevenir el cáncer del cuello uterino. Esta es una muy buen noticia que, desgraciadamente, no ha sido acompañada por la cobertura debida ni con la información suficiente.

El cáncer de cuello uterino es una de las mayores causas de mortalidad en las mujeres bolivianas, demasiado frecuentemente sin que sus víctimas si quiera se hubieran enterado del mal que padecieron, o habiendo recibido esa información demasiado tarde. Que la nuestra es una cultura que evita hacerse chequeos médicos es bien sabido, situación que empeora cuando no siempre hay médicos competentes al alcance para la enorme mayoría de la gente. Agréguele a esta receta mortal el terrible tabú sexual que sufrimos, entre otras razones por nuestro machismo enraizado, y se encontrará con un cuadro espeluznante.

Menos conocido es el hecho de que los diferentes tipos de cáncer tienen una muy alta incidencia entre los bolivianos, pero la enorme mayoría de nosotros no sabemos qué es, cómo se manifiesta, cuáles sus causas y sus síntomas, ni cómo se pueden prevenir o tratar. Demasiado frecuentemente, las víctimas de cáncer y su familia inmediata achacan a mitos y supersticiones las muertes que provoca. Es común oír entre la gente del pueblo hablar de que un pariente murió “de un disgusto” o expresiones semejantes, de manera muy similar a cómo los europeos hasta el siglo XIX achacaban al “mal de ojo” la mayoría de sus enfermedades terminales.

Corresponde pues felicitar al gobierno por esta iniciativa, pero también expresar la recomendación de que se trabaje con gran intensidad en la educación e información para asegurar que las mujeres en edad de ser vacunadas (entre los nueve y dieciséis años, antes de que empiecen a ser sexualmente activas) lo sean efectivamente, con las tres dosis que hacen falta. Asimismo, a las que han superado la edad de vacunación, incluso luego de terminada la campaña, se deben redoblar esfuerzos para detectar oportunamente infecciones con el paliptovirus humano a través de la prueba de Papanicolau y tratar en consecuencia a las personas infectadas. De nuevo, un gran esfuerzo de educación e información es necesario, pues existe demasiado temor y desconfianza hacia la especialidad ginecológica.

A este esfuerzo habrá que agregar un gran esfuerzo para explicar de manera más general qué es el cáncer, qué lo provoca –al menos las causas más comunes para los tipos de cáncer más frecuentes- y cómo se puede prevenir. Y en el proceso, destruir mitos y supersticiones que no hacen más que agravar el problema.
 
Esteban
Anuncios
Etiquetado:
Posted in: Sin categoría