Lucy

Posted on 24/04/2010

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Lucy nació hace poquitos años, con una enfermedad congénita que impedía el desarrollo de su tórax y amenazaba con dejarla paralítica de la cintura para abajo. Confinada a un arnés y operada incontables veces para tratar de descomprimir sus vértebras, la hermosa niña luchó y ganó varias batallas, cada nueva victoria considerada como un milagro.

Su madre, una mujer muy pobre que vive de servir cafecitos y sándwiches a los funcionarios públicos que trabajamos en el edificio Tobías de La Paz, conoció el sufrimiento y la desesperación, tanto por la enfermedad de Lucy como por el abandono de parte del padre de la niña, y estuvo a punto de sucumbir a él. También conoció sin embargo la solidaridad y el cariño de decenas, cientos incluso, de quienes más que sus clientes somos sus compañeros, que compartimos todos los días el espacio de trabajo. En efecto, parte de los milagros que permitieron a Lucy aprender a caminar y a sonreír, fue la permanente preocupación de estas personas que, sin deberle nada a Martha, la madre de Lucy, casi sin conocerla, no dudaron en aportar con lo que pudieron para pagar las operaciones e internaciones necesarias para dar una luz de esperanza a esta admirable mujer.

Lucy ganó muchas batallas, pero finalmente perdió la guerra contra su enfermedad. Murió el viernes 23 de abril de 2010, una fecha que seguramente para el mundo no significa nada, pero que para nosotros, a quienes nos regaló su sonrisa semi escondida tras el arnés que estaba condenada a usar, a quienes nos llamaba tío o tía con enorme cariño, es una fecha de infinita tristeza.

No he encontrado el valor necesario para ir a despedirme de Lucy. Fui lo suficientemente cobarde como para esconderme detrás de estas líneas, tratando de encontrar mi propio consuelo en lugar de intentar dárselo a Martha y su familia.

Esteban

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