¿Miércoles negro? No realmente

Posted on 10/06/2010

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Un rumor, irresponsable por decir lo menos, mal intencionado muy probablemente, publicado en un medio escrito cochabambino de muy poca difusión, desató en cuestión de horas el pánico entre los ahorristas, medianos empresarios y especuladores que tienen sus cuentas en el Banco de Crédito BCP.

Si bien se trató de una falsa alarma, pues el banco en cuestión goza de muy buena salud comercial y financiera (Su liquidez llega a ser el 56% del total de sus depósitos, lo cual si cualquier cosa indica en todo caso que tiene demasiada plata en su mano), la reacción del público entre las 16:00 y las 21:00 del miércoles desnudó algunas cosas que creo valen la pena mirar.

Primero, cabe hacer notar que existe un nerviosismo muy preocupante entre las clases medias urbanas. Bastó un simple rumor, publicado en un medio de muy dudosa credibilidad, para que se cuestione la solidez del sistema bancario – la víctima del chisme es nada más ni nada menos que el tercer banco más importante de Bolivia – y sobre todo bastó para que resulte más verosímil el que el gobierno esté interviniendo dicho banco que el que en realidad no pasa nada.

Esto lleva a un segundo análisis: si la versión rumoresca de que el gobierno pensaba intervenir resultó más verosímil hasta antes del desmentido oficial emitido no por una sino por cuatro instituciones diferentes (el propio banco, ASOBAN, el Banco Central y la ASFI), significa que la clase media ahorrista tiende a desconfiar profundamente del gobierno, y a pensar que en cualquier momento éste le quitará sus bienes, sea en forma de expropiación de sus propiedades (recuérdese el argumento de Unidad Nacional durante la reciente campaña para las elecciones municipales), sea en forma de confiscación de sus cuentas de banco.

Finalmente, todo esto deriva en que, si bien el sistema financiero es más próspero que nunca en su historia, la economía está en muy buena forma sobre todo considerando los recientes sacudones en el resto del mundo, y todo ello gracias a que el gobierno, admitámoslo, felizmente no se ha animado a hurgar demasiado lo que hicieron sus antecesores en esta materia; la excesiva polarización y politización de todo, la complicada relación de odio-amor con el empresariado y el haber seguido el mal ejemplo de un tal Chávez en muchas cosas – por suerte no en la nacionalización de la banca que hubiera sido un suicidio – ha creado una enorme volatilidad cuyas consecuencias son imprevisibles. Todo el que ha intentado afectar los intereses económicos de la clase media urbana ha salido perdiendo. Por la gobernabilidad y estabilidad del país, ojalá el gobierno se de cuenta de esta volatilidad con la señal de la tarde el miércoles y comience a acercarse de nuevo a este sector.

Esteban

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