San Juan: Crece la conciencia

Posted on 25/06/2010

0


No hay que pecar de excesivo optimismo. Los problemas ambientales causados por el encendido de fogatas y la quema de pajonales aún son grandes. Sin embargo, parece absurdo no reconocer los grandes avances que se han producido a este respecto. Para poner un ejemplo muy concreto e ilustrativo, la última vez que tuvo que cerrarse el aeropuerto de El Alto un 24 de junio fue hace poco menos de una década.

A fuerza de machacar, de hacer operativos de control con la participación de cientos de funcionarios municipales, efectivos policiales y miembros de las Fuerzas Armadas, de recibir muchas veces la incomprensión, insultos y hasta agresiones físicas, la Alcaldía de La Paz ha logrado año tras año desde el 2002 reducir cada vez más la humareda provocada por San Juan. Esta persistencia no sólo ha empezado a dar frutos en la sede de gobierno, sino que se ha ido contagiando a otras ciudades, incluyendo desde el año pasado la muy difícil ciudad vecina de El Alto.

En efecto, el entonces Alcalde Fanor Nava, así fuera apenas unas horas antes del anochecer del 23 de junio de 2009, emitió la primera prohibición de encendido de fogatas de la historia de la joven ciudad. Mucho más, el actual Alcalde, Edgar Patana, declaró que no iba a permitir fogatas este 23 de junio recién pasado, expresión quizás exagerada y ciertamente muy trillada, pero sobre todo tomó medidas de hecho en consecuencia.

Por supuesto, tal como sucediera en La Paz hace una década, todavía los efectos de la prohibición alteña han sido muy pocos. No cabe de ninguna manera esperar que en la ciudad colindante a la nuestra no vaya a ocurrir de igual manera, que tome ocho años de machacar, insistir y persistir lograr efectos realmente notables, mucho menos con la profunda debilidad institucional de ese Gobierno Municipal, su reducido personal y sobre todo la agobiante falta de gobernabilidad del municipio.

Ha lugar no obstante para el optimismo, mesurado, pero optimismo al fin. Hoy, ocho de las nueve capitales de departamento más El Alto tienen medidas que no sólo son literatura sino se acompañan con campañas y operativos, con distintos grados de efectividad. Pero lo que es más importante, la gente común está tomando conciencia de que quemar fogatas es malo, tanto que los menos que sí infringen la norma al ver acercarse a las autoridades apagan inmediatamente el fuego o escapan, signo claro de que saben que hacen mal.

Habrá que seguir persistiendo, sin duda. Los resultados son alentadores, pero no permiten bajar los brazos. El proceso de concientización tomará aún muchos años más. Lástima que nos cueste tanto aprender…

Esteban

Anuncios