Una de terror: el caso Olorio

Posted on 12/07/2010

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Hace pocos días fue atracada la oficina de Vías Bolivia del peaje de la Autopista La Paz – El Alto, en un hecho en el que resultó muerto un policía. Entre los protagonistas del atraco, aparentemente, se encontraba un delincuente prontuariado e informante de la Policía, David Olorio, que falleció en circunstancias de los más extrañas mientras guardaba detención en celdas de la FELCC.

David Olorio había comenzado su actividad delictiva en 1994, o por lo menos ese año fue su primer arresto. También fue detenido en 1995, 1996, 2000 y dos veces en 2009. Nunca se le ha abierto proceso penal alguno, y las veces que estuvo encerrado en San Pedro fue solamente como detención preventiva.

Según las fuentes que cita el matutino La Razón del lunes 12, estas detenciones y puestas en libertad responden al hecho de que la Policía había logrado que Olorio se convierta en su informante, dando alerta a los sistemas de inteligencia cuando ingresaban al país delincuentes peruanos y colombianos.

El atraco al peaje, en el que se produjo la muerte del Sof. Leonardo Condori, aparentemente fue considerado por la Policía como el rompimiento del trato que tenían con el delincuente, pero sobre todo como una traición que debía pagarse con la tortura y muerte del arrestado.

Otra posible hipótesis es que la Policía acalló a Olorio para que no denuncie a los oficiales de inteligencia con los que mantenía el pacto. Más aún, hay quienes, citados como fuente reservada por la prensa local, afirman que en realidad el pacto no era por información, sino por el botín. Según esta versión, los policías implicados en la muerte de Olorio lo extorsionaban sistemáticamente para que comparta con ellos el producto de sus fechorías.

Bajo esta teoría, se sumarían el temor a que Olorio denunciase a los coludidos al ajuste de cuentas con este delincuente por la muerte del camarada.

En cualquier caso, la muerte de un detenido, con además claros signos de tortura (para quien no sea impresionable con estas cosas, hay fotos publicadas de la segunda autopsia en las que los hematomas y excoriaciones son absolutamente evidentes), cuando estaba en custodia de las fuerzas del orden es un acto muy grave de violación de los derechos humanos, lo cual resulta inadmisible bajo todo punto de vista.

Pero además esto desnuda una serie de muy serios cuestionamientos sobre el funcionamiento del que sigo considerando la institución sin duda más corrupta, ineficiente y perversa de todo el Estado boliviano. ¿Hasta dónde es ético –porque legal no es- liberar a delincuentes prontuariados para que den información sobre otros delincuentes? ¿Quién controla los interrogatorios de la Policía? ¿Quién rinde cuentas sobre el estado de salud de la gente que está en custodia policial, del Ministerio Público o incluso de los jueces?

Ninguna de estas preguntas es fácil de responder. Lo cierto es que el sistema está profundamente enfermo y debe ser cambiado por completo, no con cambios de nombres o rotando autoridades. Este es el cambio que la gente le ha pedido al gobierno de la dizque "Revolución Democrática y Cultural".

Esteban

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