División licencias, corrupción institucionalizada

Posted on 11/08/2010

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Justo en días en que la Policía Boliviana está bajo la lupa de los medios y los actores políticos por su ya conocida corrupción institucionalizada, me toca la mala experiencia de tener la necesidad de tramitar el duplicado de mi licencia de conducir, que extravié ciertamente en circunstancias no muy transparentes.

Admito que yo estaba en falta de inicio: En un viaje al interior, olvidé llevar mi botiquín de emergencias, requisito que se solicita (de manera muy esporádica, por cierto) en los peajes de las carreteras, y que habitualmente cumplo. Fue por ello, y mi rechazo a pagar al oficial que me hizo orillar el coche “lo que diga su consciencia” como ahora le llaman a la coima, que el oficial, de muy mala manera y en violación de las normas vigentes, “olvidó” devolverme mi licencia, misma que por supuesto nunca fue reportada por él a sus superiores como retenida o extraviada.

Ante la imposibilidad de volver a Achica Arriba a buscar al susodicho oficial, no me quedó otra que darlo por extraviado y hacer el trámite de emisión de duplicado.

Una vez que logré hacerme el tiempo suficiente para encarar el trámite en las oficinas de tránsito (y armarme de valor pues ya conozco lo desagradable que puede llegar a ser tramitar cualquier cosa en esas oficinas), me presenté ante el escritorio correspondiente, donde tras una espera de una hora y media pude conseguir mi kárdex e ir a la agencia de Prodem que se encuentra en el mismo Tránsito a pagar mis papeletas valoradas. Un cartel colgado en esas dependencias señalaba que el costo por duplicado sería de Bs. 50, lo cual corroboró el oficial que me atendió al iniciar el trámite. Mentira. El funcionario de la ventanilla me cobró Bs. 80. Por supuesto, reclamé, a lo que muy suelto de cuerpo me respondió que el cartel estaba desactualizado.

Con el recibo por los Bs. 80, pasé a la ventanilla siguiente a recoger mis papeletas valoradas, sólo para (luego de 10 minutos de espera para ser atendido) recibir de la manera más descortés el “qué cosa quiere” de un joven oficial vestido de civil, quien además me increpó por no saber que esas papeletas no se recogen ahí, sino en gabinete fotográfico (prefiero no saber porqué). Felizmente el hombre que atendía en ese gabinete fue más cortés, me atendió en seguida y me dio las papeletas, mandándome a “Especiales” (¿?) a realizar el siguiente paso. En esa división, la señorita que atendía, que aunque de manera también muy amable, me dijo que debía volver a bajar a recaudaciones, donde el joven malcriado, a comprar un certificado de antecedentes.

Esto fue lo más extraño: Si bien sólo me costó Bs. 10 y me dieron una papeleta valorada adicional, no me explico porqué para sacar un duplicado se necesita certificado de antecedentes, porqué la compra de esa papeleta valorada se hace directamente de un funcionario policial y no en la agencia de Prodem, ni porqué nadie me dijo hasta ese momento que había que cumplir ese requisito adicional.

Para colmo, también he tenido que recabar no en Tránsito sino en la FELCC como requisito previo un certificado de extravío de documento, que también costó Bs. 10 (y que también se pagaban directamente a un funcionario policial), con lo cual el trámite cuesta redonditos cien Bolivianos, esto sin “aceitar” absolutamente nada, que seguramente duplicaría el costo.

Todavía no he concluido el trámite al escribir estas líneas, solo espero no tener más sorpresas desagradables. Pero en todo caso, me queda absolutamente claro que la transparencia, la honestidad y la buena voluntad en la división licencias del Organismo Operativo de Tránsito son utopías aún muy lejanas. Ojala viva lo suficiente para ver algún día ese servicio público funcionar como debería.

Esteban

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