Especulando la especulación

Posted on 09/11/2010

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Titulares en todos los medios desde hace ya unas tres semanas alertan en letras grandes y en negrillas sobre la desaparición o franca disminución del abastecimiento de algunos productos de la canasta básica, notablemente el azúcar. Como consecuencia de esta denunciada escasez, los precios dicen los medios se fueron a la estratósfera, con incrementos hasta de 300% en algunos productos.

Alarmado por esta situación, la semana pasada me propuse que para esta semana prepararía una nota dándole duro al gobierno por no haber tenido la previsión suficiente para evitar este lío, que además suele ser característico de los regímenes populistas, que creen que los precios se controlan a palo y no con un incremento de la oferta.

Sin embargo, como suelo hacer cada primer sábado de mes, este sábado fui con mi esposa a la vecina ciudad de El Alto a hacer mercado para todo el mes, y me encontré con que, si bien es cierto que hay un aumento de precios en algunos productos, especialmente en la carne y la papa, no es ni remotamente tan alarmante ni mucho menos ha desaparecido producto alguno, ni es que subió de la noche a la mañana sino que hay una evidente inflación desde hace ya unos añitos. O eso, o tuve una suerte increíble.

Cabe señalar, entre paréntesis, que en todos los supermercados hay azúcar al mismo precio o poquito más que el de EMAPA.

Todo esto me hace pensar que aquí hay gato encerrado. Quienes leen mi blog se han dado cuenta que aunque suelo ser muy crítico con el gobierno del hermano Evo, cuando hay que admitir aciertos o liberar de culpa también lo hago. En este caso no sé si hay algún acierto del gobierno que aplaudir, pues creo que podía haber afrontado el problema de mejor manera, pero parece ser que la mayor carga de responsabilidad en esta pequeña crisis la tienen los medios de comunicación, que, en lo que tiene toda la pinta de ser una vendetta por el tema de la ley antirracismo, exageran, o incluso mienten, creando una histeria colectiva que puede, como históricamente ha sucedido varias veces aquí y en otros lares, terminar por provocar el síndrome de Pingmalión, la profecía autocumplida.

Soy un firme defensor del derecho a rebuznar libremente. Sin embargo, actitudes como ésta no ayudan a salvaguardar este derecho, y más bien tientan a los políticos a tratar de limitarlo. Sin tener que entrar a una regulación que no es más que pura y simple censura, creo que los medios deberían ser más responsables y cuidadosos con lo que difunden, y evitar usar su poder para sus propios fines políticos.

Ahora bien, mirando el bosque y no el árbol, hay que recordar que hace cinco años el MAS propone, sin realmente aterrizar en programas concretos, el principio de “soberanía alimentaria”, que como la mayor parte de su discurso son un montón de palabras que suenan bien pero carecen de significado. Supuestamente se trata de una profundización de la seguridad alimentaria, en la que se incorporan principios de independencia económica. Como de costumbre, es puro discurso. Bolivia nunca tuvo que importar tanto insumo y alimento como ahora. Las inversiones en los campos de agropecuaria y de producción se acercan a cero, y grandes proyectos como el de Ixiamas y el de San Buenaventura siguen siendo solamente de papel. Si bien la actual crisis está terriblemente sobredimensionada, no vaya a ser que de tanto gritar “lobo, lobo” llegue un verdadero desabastecimiento y no haya manera de reaccionar. Aún estamos a tiempo para desarrollar el campo, y la coyuntura no puede ser más favorable. ¿Qué estamos esperando?

Esteban

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Posted in: Evadas