Cuestionar todo sí, negar todo no

Posted on 23/11/2010

0


Una columna publicada el martes en La Razón y firmada por Félix Layme Pairumani establece, hasta ahí con razón, la necesidad de cuestionar hasta las raíces mismas el sistema del derecho occidental, como a todas las demás verdades “absolutas” del pensamiento único eurocentrista. Sin embargo, Layme comete exactamente el mismo error que han cometido todos los autoproclamados pensadores aymaras, confundiendo cuestionar con negar.

Aunque inicia su columna admitiendo los logros que tuvo el derecho romano en su momento y espacio históricos, inmediatamente después niega el derecho occidental, justamente confundiéndolo con el derecho romano (que no se usa hace 1400 años) cual si fueran lo mismo y por tanto negando sobre todo los enormes avances que ha tenido desde el fin de la II Guerra Mundial mediante generalizaciones burdas.

En efecto, estigmatiza el derecho como se lo concibe hoy acusándolo de las miserias de los pueblos indígenas, acusación injusta por decir lo menos, pues ni el derecho como ciencia tiene la culpa de nada, ni el derecho actual como producto cultural posmoderno ha tenido nada que ver con la opresión a los pueblos colonizados entre los siglos XV y primera mitad del XX.

Encima de toda esta generalización, Layme tampoco aclara, como no lo hace ningún intelectual Aymara hasta donde yo haya tomado conocimiento, en qué consiste y cómo se sustenta el sistema alternativo. La “justicia comunitaria” más allá de ser una linda declaración no tiene ningún tipo de estructura seria, desarrollo doctrinal ni filosofía que pueda permitir su transición de un conjunto asistémico de reglas primitivas (en el sentido estructuralista del término, no vayan a meterme a la cárcel por “discriminador”) que están muy lejos de entenderse como Derecho.

No se crea tampoco que la nación Aymara haya inventado la pólvora con esto de la justicia comunitaria. La estructura social construida sobre un juez/líder Aunque parezca insulto directo para algunos americanófobos, el derecho consuetudinario inglés, heredado por los estadounidenses entre muchos otros, con todo su ritualismo, la legitimación mediante el jurado de iguales y la amplia facultad del juzgador de “decir el derecho”, es el sistema jurídico más similar a este conjunto informe de reglas que ahora se han constitucionalizado y que será necesario estructurar y sistematizar para que no se conviertan en una flagrante violación a los derechos humanos – que son, por cierto, un invento francés.

Esteban

Anuncios