Al que le quepa el guante…

Posted on 24/11/2010

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Me resulta muy difícil justificar, o siquiera entender, la profunda ofuscación que han provocado en el gobierno y entre su principal columna política, las seis federaciones del trópico de Cochabamba, las declaraciones de monseñor Tito Solari.

Monseñor Solari no ha insultado a nadie, ni ha generalizado nada, ni ha mellado la dignidad de nadie. Simplemente manifestó que existen en el Chapare jóvenes de secundaria que durante las noches venden droga en dosis de consumo personal, lo cual es una verdad muy conocida. Es como si los paceños nos hubiéramos enojado porque alguien manifestó que en la cárcel de San Pedro se hacen tours que incluyen la compra de cocaína, cosa que es absolutamente cierta y sobre la cual el gobierno tomó – o al menos dice que tomó – medidas correctivas.

A falta de una justificación mínimamente racional a semejante reacción (había que oír las declaraciones del dirigente cocalero Julio Zacarías Rojas, ¡realmente echaba chispas!), se me ocurre que deben haber al menos dos explicaciones, no necesariamente mutuamente excluyentes.

La primera, es que las verdades duelen. El propio Viceministro de Defensa Social declaró que los jóvenes que vendían droga eran alumnos de las escuelas de convenio que existen en el trópico y por tanto la culpa la tenía la Iglesia. A confesión de parte relevo de prueba.

La segunda, es que el gobierno estaba buscando una excusa para provocar un nuevo round contra el poder eclesial. Así como el Presidente inauguró la cumbre de ministros de defensa insultando de frente y sin trapujos al secretario de defensa de Estados Unidos, buscando subir su popularidad interna y en el exterior con una muestra innecesaria de “agallas”, bajo la misma lógica en una serie de ocasiones ha intentado mostrarse gallito ante el otro superpoder del mundo, el Vaticano. Lo que el gobierno en su ingenuidad no sabe, es que en dos mil años nadie ha logrado ganar a la Iglesia, ni siquiera matando y persiguiendo curas; y que por más ínfulas que se de el gobierno masista, Bolivia no es más que una molestia, una picadura de mosquito, para estos dos superpoderes.

Como nota al margen, la reacción del gobierno y su base social una vez más se basa en su profundo desprecio hacia la libertad de pensamiento y de expresión, su rabiosa xenofobia y su convicción de que es discriminación cualquier cosa que los afecte a ellos (o en este caso ni siquiera los afecte, ellos solitos se sienten afectados) pero es legítimo cualquier insulto, agresión, ofensa o persecución al contrario, al “otro”.

Esteban

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