El tsunami mediático

Posted on 15/03/2011

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Tampoco hay que caer en el extremo de minimizar o banalizar lo que ha sido, efectivamente, una tragedia de enormes proporciones y cuyas consecuencias aún no podemos terminar de contabilizar. Pero el enfoque que le han dado algunos medios masivos a la triple emergencia en Japón raya en el más ridículo de los sensacionalismos. Se confunde el hecho de que hay 10.000 personas de las que no se tiene noticia desde el tsunami del 12 de marzo, con que habrían “al menos 10.000 muertos” (no que no sea el caso, pero mientras no sea oficial no se puede decir nada). Se confunden las explosiones por excesiva acumulación de hidrógeno en los reactores nucleares de Fukushima, preocupantes, sí, pero nada comparable a Chernobyl, y mucho menos con una explosión nuclear que es lo que dicen algunos titulares…

También en los medios, en un caso del que no he podido verificar la fuente, atribuyen al presidente Evo haber culpado del terremoto y consecuente tsunami al calentamiento global causado por el capitalismo salvaje. Si la versión es cierta, que es posible dados ciertos antecedentes de nuestro amado líder, una vez más perdió una excelente oportunidad de quedarse callado y no hacer gala de su supina ignorancia y sus terribles prejuicios. Pero si la versión es falsa, lo cual es aún más probable dada la carencia de toda fuente de verificación, la mala intención y voluntad de hacer quedar como estúpido al hermano Evo son muy alarmantes y, lo que es peor, le dan razón al régimen masista cuando ataca e intenta intimidar a los medios.

Más allá de estas anécdotas y rabietas mías, en todo caso, va mi mayor solidaridad al pueblo nipón, y valga la poderosa llamada de atención a la humanidad: la prevención y la preparación previa están muy bien y han permitido al país mejor preparado (y uno de los más densamente poblados) del mundo para estos desastres evitar una tragedia mucho mayor, pero no hay manera alguna de impedir que estos eventos ocurran. Solo es posible estar listo y reaccionar de inmediato. Y esa es la lección más importante en la tarea de prevención de desastres – no buscar culpables y apuntar con el dedo luego de que la leche se derramó.

Esteban

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