De husos y costumbres

Posted on 24/08/2011

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No, no hay un error ortográfico en el título. Estoy hablando del huso horario y su cambio estacional a partir del 1º de septiembre. Esta no es una práctica poco habitual en el resto del mundo. Muchos países han adoptado este tipo de medidas para disminuir su consumo de energía. Y sin embargo, hay algo intrínsicamente errado en esta reciente disposición gubernamental.

Normalmente, el horario de ahorro de luz diurna (o Daylight Saving Time) se aplica en países que se encuentran, al menos en la mayor parte de su territorio, más al norte o más al sur de los trópicos de cáncer y de capricornio, respectivamente, esto porque la diferencia de tiempo de luz diurna entre invierno y verano es notoria. En países subtropicales como el nuestro, esta diferencia es poco significativa (enLa Paz, entre el 21 de diciembre y el 21 de junio existe poco más de media hora de diferencia en el momento en el que se levanta el sol y otra media hora en el momento en el que se pone). Por lo tanto, adelantar una hora el reloj entre septiembre y marzo significa simplemente que nos estamos ahorrando alrededor de media hora de energía destinada a la iluminación de nuestras casas, calles, comercios y oficinas, nada más.

El único otro país subtropical (casi ecuatorial de hecho) que conozco que tiene una diferencia de horario entre invierno y verano es Venezuela, con un decalaje de media hora solamente. Deben haber otros casos, pero es el único del que conozco.

En términos de ahorro, significan 20 megawatts menos, según reporta la prensa, lo cual significa a penas 2% de ahorro al año.

Ahora bien, dados los recientes apagones, que al final nadie pudo explicar si eran o no un racionamiento, puede ser que ese 2% resulte útil para alivianar la presión existente sobre la oferta de electricidad, pues hoy estamos “tas con tas” y cualquier pequeña falla en el suministro significa pérdidas millonarias para el ya tan vapuleado sector productivo del país. Y esta es la razón, no principal, no prioritaria, sino la única por la cual se puede explicar la decisión del Viceministerio de Electricidad y Energías Alternativas.

En segundo lugar, mirando más allá de la racionalidad o no de la medida, hay un problema serio de temporalidad y difusión de la medida. Simple y sencillamente, la mayoría de la gente no se ha enterado del tema. Tan es así, que en cierto informativo de la televisión local la misma reportera mostraba con total desparpajo su falta de comprensión del tema y preguntaba a la gente si “está de acuerdo con el huso horario”. Sin el menor ánimo de burlarme de la pobre chica que solo estaba intentando hacer su trabajo, no pude contener la risa con semejante necedad.

En efecto, diez días es un tiempo realmente demasiado corto para lograr que la gente comprenda, y acate, la medida. Entiendo que en ninguno de los países que ha aplicado este tipo de medidas el tema ha sido fácil al inicio, aunque hoy estén tan acostumbrado que no recuerden cómo era antes. Lo mismo podría suceder aquí, supongo. Pero creo, sinceramente, que es más probable que pase lo mismo que ocurrió cuando el segundo gobierno de Hugo Bánzer dispuso algo similar: simplemente nadie hizo caso, ni siquiera el mismo gobierno.

No creo, finalmente, que sea un tema para rasgarse las vestiduras. Simplemente, es una muestra más de la torpeza, soberbia e improvisación con la que se toma decisiones en ciertos niveles de gobierno. En vez de andar modificando husos y costumbres, harían bien en apurar las inversiones necesarias para amplia el umbral de la generación eléctrica.

Esteban

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