Las elecciones judiciales: Entre nulos, blancos y desconocidos

Posted on 26/10/2011

0


Todo estudio para ser objetivo requiere de datos más o menos confiables. He aquí el primer dilema para hacer un análisis adecuado de lo sucedido el domingo 16 de octubre recién pasado: la confiabilidad de los datos está en seria cuestión. Si bien los cuestionamientos especialmente de parte de los medios de comunicación pero también de los líderes de los partidos opositores son muchos, ninguno parece haber aterrizado en una denuncia concreta. Por mi parte, debo decir que me ha resultado muy complicado recabar la información, pues los números no cuadraban, existían contradicciones, el número de papeletas varía mucho según la columna a la que se haga referencia, en fin, me resulta difícil estar completamente convencido de la seriedad de los números que hoy reflejamos, pero tampoco estoy seguro de que las cifras sean mentirosas. Dada la imposibilidad a estas alturas de asegurar uno u otro extremo, habrá nomás que trabajar con las cifras oficiales pero permitir al lector el beneficio de la duda. Tómese, pues, este análisis con una pizca de sal.

En la misma lógica de advertencia, cabe resaltar que no todos los votos nulos han sido una expresión de rechazo al proceso de selección/elección de los magistrados, aunque sí lo son en su mayoría. Hay un porcentaje menor de casos en los que el elector por la mala información pifió su voto al marcar, por ejemplo, más de una casilla en la misma columna. Históricamente, este tipo de votos no pasa del 3% del total de emitidos, pero por la complejidad de esta votación, podría estimarse este tipo de errores en un 5 a6%. Por su parte, no hay manera de decir si los votos en blanco cuentan como voto de rechazo. Los votos en blanco son votos en blanco, y por tanto se deben contabilizar a parte, es decir, no es posible juntarlos con los nulos para inflar el porcentaje de rechazo, ni inversamente es posible sumarlos a los válidos.

Al mirar las cifras de las votaciones a nivel nacional resulta evidente, a pesar de todas estas advertencias, que ningún candidato en ninguna de las columnas ha logrado un número de votos si quiera similar al de los votos nulos. Acá no importa el carácter plebiscitario que a conveniencia el gobierno trata de darle ante el desafío del MSM: los votos válidos no se pueden sumar como aprobación del proceso, deben ser divididos entre los candidatos para definir ganadores y perdedores. Bajo esa óptica, los votos nulos, que suman el 43% en promedio de los votos emitidos, superan ampliamente el 7% (291946 votos) logrado por el candidato Nº 12 en la primera columna, el 11% (460436 votos) logrado por la candidata Nº 28 en la columna dos, o el 6,6% (275013 votos) logrado por el candidato Nº 46 de la tercera lista. En cuanto a la cuarta y quinta listas, son por circunscripción departamental, por lo que dar una cifra nacional sería injusto. No obstante, el mayor logro en circunscripción departamental es el de la candidata Nº 71 en Pando, con 30,5% de los votos emitidos (10180) versus 41% de votos nulos (13731). ¡Y esto es solo entre dos candidatos!

Pero lo peor no es eso. Finalmente, podría decirse que los candidatos que resultaron en primer lugar algún remoto nivel de representatividad tienen. Pero acá se trata de listas en las que terminan ocupando una silla en la testera incluso el séptimo entre los candidatos de las listas 1 y 3 y el quinto de la segunda. Así resulta que tomarán decisiones trascendentales para el Estado Plurinacional personas que obtuvieron 82671 votos (1,98% de los emitidos) en el Tribunal Agroambiental, 63004 votos (1,51% de los emitidos) en el Consejo dela Magistratura, y 88761 votos (2,13% de los emitidos) garantizan una curul en el Tribunal Constitucional. Esto es, respectivamente, 1,6%, 1,2% y 1,7% de los 5,2 millones de ciudadanos inscritos para votar. En estas circunstancias, mejor ni hablar de los suplentes. En circunscripción departamental, la cosa va un poco mejor, pues el titular con menor votación relativa obtiene (esto es en Chuquisaca) casi 12,5% del total de electores inscritos.

Con estos resultados, se hacen visibles de nuevo las mismas divisiones que se han venido repitiendo, con variaciones numéricas pero no tanto de interpretación, entre oriente y occidente y entre campo y ciudad. En efecto, el total de votos nulos en circunscripción nacional en las áreas urbanas (los nueve municipios capital y El Alto) supera la mayoría absoluta de los votos emitidos con 52% en promedio (en área rural no supera 30% en ninguno de los casos), y los departamentos con mayor incidencia de voto nulo son Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija (en ese orden), todos por encima del promedio nacional. Chuquisaca sigue en disputa puesto que en todos los casos su votación nula está muy cerca del promedio nacional, mientras que Potosí, Oruro, Cochabamba yLa Paz, en ese orden, son los de menor incidencia del voto nulo. Llama sin embargo la atención el caso de Potosí, pues si bien como departamento tiene la menor incidencia de voto nulo, el municipio de Potosí (sección capital) obtiene más bien la mayor incidencia de votación nula entre las diez ciudades estudiadas, con 62% en promedio. De igual manera, si bien la ciudad de El Alto sigue siendo bastión del oficialismo, su promedio de 32% de voto nulo debe preocupar a los masistas, pues es un retroceso importante en su presencia electoral. Inversamente, lograr la reducción de la oposición dura al masismo en Santa Cruz, Beni y Tarija hasta un poco más de 50% es más bien un logro importante del oficialismo, muy probablemente atribuible al agresivo trabajo político desarrollado en esas regiones y Pando porla Agenciade Desarrollo de Zonas Fronterizas.

En cuanto a la sede de gobierno, el rechazo es claro y contundente en el municipio deLa Pazcon el 57% de votación nula, pero la conurbaciónLa Paz-ElAltoparece encontrarse en un empate al reducirse a 47% el total de votos nulos emitidos entre los dos municipios.

En conclusión, se pueden definir los siguientes puntos como claves para redibujar el mapa político nacional:

–         El “empate catastrófico” que parecía superado el 2008 vuelve a manifestarse a nivel nacional, aunque algunas fichas se han movido

–         La oposición sigue concentrada en los mismos lugares (oriente del país y áreas urbanas excepto El Alto) mientras que el parapeto del MAS aún se encuentra en el occidente y las áreas rurales y periurbanas, pero hay algunas modificaciones, pues hay retrocesos significativos del partido de gobierno en las áreas tradicionalmente masistas, notablemente El Alto, mientras que hay algunos avances masistas en las zonas más recalcitrantemente opositoras, que forman cordones geográficos muy bien ubicados estratégicamente. Parece que el sistema bipolarLa Paz-ElAltoquiere replicarse en Cochabamba, Tarija y Santa Cruz

–         Chuquisaca ha sido consistentemente reflejo de la situación nacional, con una sociedad muy polarizada. Pero la ciudad de Potosí es un nuevo enclave muy importante para la oposición, siendo el departamento del mismo nombre el más fuertemente polarizado

–         Los jueces elegidos el 16 de octubre no obtuvieron, salvo quizás algunos de los magistrados dela CorteSuprema, una masa crítica de votación suficiente para garantizar el ejercicio de su cargo. Hay fuertes cuestionamientos en cuanto a la legitimidad e incluso la legalidad de su elección que podrían impedir que tomen posesión de su cargo o, en caso de lograr ocuparlo, poder ejercer sus funciones con la suficiente autoridad. El mandato constitucional de no politizar las elecciones judiciales no solo no se cumplió, sino que ocurrió todo lo contrario.

–         El desafío lanzado por Juan Del Granado de convertir estas elecciones en un plebiscito fue contestado, y aún lo es, por el oficialismo con una aceptación expresa del desafío, que lo lleva a contar los votos válidos como una aprobación de su gestión. Considero éste un error político mayúsculo, pues aún con los resultados dudosos el “empate” nacional del voto válido es un retroceso tremendo respecto al más de 60% de aprobación del presidente que de manera consistente ha obtenido en las anteriores justas electorales.

Si bien hoy ha sido superado el impasse naciente del TIPNIS, esta aceptación expresa de los resultados electorales como una medición de fuerzas entre oficialismo y oposición, y el consecuente empate, generarán una nueva crisis política de la que le será muy difícil salir al gobierno. A veces, las elecciones permiten dirimir un conflicto político y desempatar las fuerzas contrapuestas. Otras veces, como es aparentemente el caso ahora, más bien sirven para reactivar el empantanamiento.

Esteban

Anuncios
Posted in: Evadas