Niterói – Encontro com Sud América

Posted on 16/11/2011

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Día 1

¡Qué difícil había sido llegar a la vuelta de la esquina! El estado de Rio de Janeiro, dela República Federativa del Brasil, no es Timboctú. Bolivia comparte varios miles de kilómetros de frontera con Brasil, y Río es una de las grandes capitales mundiales – aunque no sea capital de su país – y es el destino turístico número uno de todo el continente sudamericano. Y sin embargo, complicaciones de conexión de por medio, me habrá tomado 21 horas en total llegar a mi destino, el municipio de Niterói, vecino de la “Cidade Maravilhosa”.

Trabajo, no placer – bueno, quizás un poco de lo segundo – me lleva a esta ciudad de casi 500 mil habitantes, a no más de 14 kilómetrosde la capital del estado. En Niterói, la única ciudad del Brasil que haya sido fundada por un indígena tupí-guaraní, se organiza el octavo “encuentro internacional” de ese municipio, el primero que se hace además con toda Sudamérica. Me honra, y me pone nervioso, representar a mi ciudad, la siempre inquieta La Paz, ante exponentes de ciudades de toda la región. ¿Y si ya saben todo lo que hay que saber de Desarrollo Económico Local? Ciertamente, dado que el encuentro tiene un carácter principalmente de turismo y especialmente de turismo cultural como elemento esencial del desarrollo, no iré a enseñar a Cariocas, Limeños, Bogotanos ni Porteños cómo atraer turistas – en todo caso ellos nos lo tendrán que enseñar a nosotros – pero tal vez sea posible construir redes de las entidades territoriales autónomas que nos cansamos de esperar a que nuestro gobiernos centrales y federales resuelvan los problemas de la pobreza, desigualdad, marginalidad y desempleo. Después de todo, en La Paz– no es autobombo – hemos tenido avances interesantes en la materia.

Día 2

El estruendo de un A330 despegando desde el aeropuerto Santos Dumont me despierta de golpe a las 6 de la mañana. O-oh. Si bien el hotel donde nos alojamos es el mejor de Niterói – ningún Burj Al Arab, pero es suficientemente cómodo y la vista sobre la bahía de Guanabara y la ruta de los buques mercantes es formidable, el ser vecino del aeropuerto del centro de Rio es un inconveniente. Y el hecho de que el primer vuelo del día pase justo sobre nuestras cabezas no ayuda a mejorar las cosas.

Soy un fanático de todo lo que sea logística y transporte. Me encantan los aviones, autos, barcos, trenes y hasta los grandes buses. Estar al borde de la bahía de Guanabara, más del lado más cercano a donde circulan los grandes cargueros que entran y salen del puerto de Rio de Janeiro hace que este sea, para mí, el paraíso. Si no fuera el maldito despertador de Transportes Aéreos Meridionales, esto sería perfecto.

A mi lo que me gusta de los encuentros y foros internacionales latinoamericanos es escuchar al mismo tiempo todas o casi todas las distintas formas de hablar el castellano que tenemos. Si bien en Brasil se habla portugués, todo el grupo de ponientes somos hispanohablantes. Uruguayos, argentinos, ecuatorianos, colombianos, venezolanos y bolivianos nos hacemos muy rápidamente amigos, y a pesar de los acentos y los regionalismos a veces incomprensibles para los demás, las risas y los comentarios agudos (y de los otros también) son moneda común.

Descubrir Niterói es un placer a medias. Todo está demasiado organizado en el foro (menos la puntualidad, eso de la hora boliviana es un mal latinoamericano) y no es posible explorar independientemente. Ya habrá tiempo para eso. Mientras tanto, la ciudad promete. Y a 20 minutos en Ferry, la posibilidad de reencontrarme con Rio es una gran tentación.

Apuntito adicional: el tráfico en Santos Dumont domina toda la metrópoli, aún en el restaurant Olimpo que está al otro lado de la ciudad, ahí donde nos llevaron a cenar (tan seguro estaré de mi sexualidad que no me avergonzó pedir comer el Penne d’il Capo), las luces de los aviones que llegan a Rio no paran ni un segundo. ¿Que tiene esto de particular? Pues que es la primera vez que veo un aeropuerto secundario latinoamericano con un tráfico europeo. Entre las muchísimas señas del crecimiento exponencial de Brasil está el intensísimo tráfico de todos los tipos de transporte. ¡El Brasil se mueve, y mucho!

Día 3 (mañana)

Es el turno de exponer es del municipio deLa Paz, Bolivia. Tuve el gran placer de escuchar las otras ponencias y de conversar en sobremesa con los colegas de otras ciudades, y veo que todos estamos, avances más o avances menos, aplicando similar fórmula. Todos, menos Punta del Este, Uruguay, que todavía cree en los incentivos fiscales y la IED como receta para el progreso. Si funciona, no tengo porqué criticar. Quedo muy interesado por lo hecho en Medellín, y creo que cerramos buenos tratos con los representantes de esa ciudad colombiana que espero atravesar algún día en camino a Cartagena. De hecho comento con ellos mi idea de manejar hasta esa ciudad caribeña, y quedan encantados con la idea y ofrecen toda la hospitalidad de su región.

Creo que nos fue bien – es muy difícil separar en eventos como este la amabilidad de el halago franco – y muchos me dicen que han quedado gratamente sorprendidos de que La Pazesté trabajando los temas de turismo, productividad y competitividad en una sola estrategia. Quedo feliz de no estar orinando fuera del tiesto. Pero también se hace evidente una segunda cosa: Todos estos señores son personas muy vinculadas al turismo, y sin embargo nunca oyeron hablar de muchos de los atractivos de Bolivia. Es evidente que hemos olvidado un mercado fundamental para nuestros productos turísticos. Hay que pensar un proyecto de comunicación de la oferta de La Paz en la región latinoamericana, y especialmente en dirigirnos al mercado brasileño (más de 30 millones de personas han pasado o pasarán muy pronto a la clase media, lo cual significa que por primera vez puede pensar en pasar vacaciones). Sería muy estúpido no aprovechar.

Día 3 (tarde)

Los roles se invierten. De ser operadores de turismo, planificadores de desarrollo económico y promotores de nuestras ciudades, pasamos al banco de los clientes. La organización del evento tuvo la enorme amabilidad de llevarnos a todos a un paseo rápido por lo principales atractivos de la ciudad. Las playas son obviamente lo más reconocible, pero están entre otras cosas el primer fuerte militar que yo conozca que sigue siendo plenamente funcional más de 400 años después de su instalación. Conocer el fuerte de Santa Cruz da Barra es realmente entrar en una máquina del tiempo. Y que nos guíe personalmente el comandante de guardia del fuerte un privilegio.

Y sin embargo, noto algo perturbador. Al pasar por el centro histórico de Niterói, el chofer acelera a fondo y la guía sólo dice “este es el centro de la ciudad”. ¿Será peligroso? Me pregunto, ¿o solamente se avergüenzan de los antiguo, al estilo gringo? No descubro la respuesta sino al día siguiente. Lo mismo me ocurre con el famoso Museo de Arte Contemporáneo, ícono de esta ciudad y obra de arte del héroe local, ciertamente, pero menos atractiva para mí que la capilla del siglo 17 construida sobre un islote a10 metrosdel continente, dedicada a los viajeros y navegantes. Hasta le he encontrado el marco de sonido perfecto para la vista de la capillita y el Cristo de Corcovado que asoma atrás – “Paixão é fe” catado por Milton Nascimento.

Nota adicional: No hay caso de sentarse en un kiosquito a comer algo rico y barato. Si bien nos llevan a muy buenos lugares con cosas suculentas y terriblemente abundantes, quiero conocer la comida de la “Niterói profunda” como diría algún mirista. Mañana será…

Día 4

Casualidades del destino o capacidades ocultas del área administrativa de la oficina, nos quedamos un día después del evento, con la posibilidad de pasear un poco. Yo tengo mi propia agenda, pienso intentar reunirme con la Secretaría de Acciones Estratégicas. Fracaso, nuestra dirección de Relaciones Internacionales no hizo el contacto. Al menos hago saber a la secretaría de turismo que tuve la intención de reunirme con el señor Gómes, y quedamos en tratar de hacer un intercambio inicial por vía electrónica para establecer acuerdos básicos. Paso entonces al plan B: Conocer en persona y sin intermediarios, protectores ni guías el centro. Y adivina adivinador: de inseguro no tiene nada (salvo que uno se pasee girando en la mano una cadena de oro, como en cualquier ciudad mediana o grande del mundo). Ergo, el no incluir al centro en el circuito significa que mi sospecha de que Brasil nación con  Brasilia (de hecho el Arq. Nienmeyer es el hijo prodigioso de Niterói, por tanto esto no es casualidad) y todo lo existente antes es para ser demolido y reemplazado por enormes edificios modernos. Dado mi fracaso en conversar de intercambios con el señor Secretario, convenzo a las universitarias que tan bien y tan amablemente nos ayudaron, guiaron y hasta soportaron estos días que hagan una investigación conla Universidad, que de hecho se encuentra también en el centro, y desarrollen un producto con él. La idea es muy bien recibida, y les propongo que tratemos de armar un nuevo evento, tal vez enLa Paz, para hablar (con Natal, Medellín, Quito y Córdoba, por ejemplo) de la preservación y explotación turística de centros históricos latinoamericanos y sus beneficios y dificultades. A ver si surte efecto.

En este caso, el centro de Niterói es de una belleza única y de enorme potencial, pero hay que saber dónde buscarla. Mucho está oculto en los detalles y ha sido agredido por el entorno, pero todavía sobrevive. También mucho de su belleza viene de la bahía que comparte con Rio, pero que se precia mejor de este lado.

En cualquier caso, y contra todo pronóstico, me dejo convencer de ir en la tarde a los atractivos tradicionales de Rio. Si bien decir que me arrepiento es una grosera exageración, temo que podía haber utilizado mi tiempo y mi dinero de mejor manera. El Pan de Azúcar sigue siendo tan interesante y hermoso como siempre, más cuando está por celebrarse el centenario de su instalación como atractivo turístico – sin duda el pionero de la región, y debo decir permite entre otras bondades apreciar una vista estupenda tanto de Río como de las turistas internas y extranjeras que pasean por ahí. Copacabana por su parte no pierde su carácter grandioso y de gran lujo “permitido” a las clases populares, pero a mi nunca me ha gustado lo demasiado grandilocuente. También, ya lo conocía. El que no conocía, y la verdad fue una gran decepción, es el Corcovado. Mucho viaje, muy caro, muy complejo (solo se puede subir hasta cierta parte con un operador privado, el clímax es monopolio de una concesionaria) y demasiado trillado, para algo que finalmente dura 5 minutos de compartir un espacio demasiado pequeño con un número demasiado alto de turistas. Bah. A riesgo de ser declarado “persona non grata” por ese país, creo que hay cosas mucho más interesantes que hacer en Rio y los alrededores.

Día 5

De nuevo, lo que debería ser un salto relativamente fácil entre dos países adyacentes se vuelve tortura. Luego de haber dormido exactamente una hora en toda la noche, paso dos horas en GIG, una hora de avión, 8 horas en GRU, 3 horas de avión, 3 horas en CBB, media hora de avión, y media hora (si la suerte me acompaña, estoy escribiendo ahora desde el avión) para ingresar legalmente a mi propio país. Así nomás son las cosas.

Muchas lecciones aprendidas, tanto a nivel profesional como a nivel del viajero, nunca turista, que quisiera ser, hacen que valga la pena, sin embargo, el trajín. No obstante, el refrán de que vale tanto el trayecto como el destino esta vez no se verifica. Toda regla tiene su excepción. Consejo práctico, por lo tanto: Compre en paquete o haga sus conexiones ya estando en Brasil, viva el Internet y cambie de agente de viajes si siente que el suyo no sabe lo que hace.

Esteban

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