Amnistía para los presos políticos

Posted on 13/12/2011

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De entradita me sumo a la iniciativa del amigo Puka Reyesvilla de decretar amnistía para los perseguidos y presos políticos del régimen masista. Y no, no creo que sea injusto comparar el gobierno revolucionario del hermano Evo con la dictadura banzerista, aunque de ser diferentes, son diferentes.

El ser más sutil y aplicar de manera más inteligente la tenaza de la justicia sumisa y el ministerio público obediente en lugar de los fusiles del ejército y los grupos paramilitares hace que la calificación moral sea un poco más suave, cierto, pero si uno hace un cuadro comparativo aunque sea mentalmente, y recuerda (como muchos no hacen hoy) la acumulación de lamentables eventos de violencia política acumulados desde el 2006, parece que se pueden trazar paralelos muy preocupantes.

Más allá de culpas y responsabilidades por la partida prematura de varios compatriotas (y también algunos ciudadanos extranjeros) o el trato cruel e inhumano que pudieran haber sufrido otros en dichos eventos, de lo que se trata acá es de intentar lograr un gesto de grandeza y humanidad, declarando una amnistía general a todos los presos y perseguidos que bajo el genérico mote de “corrupción” son amedrentados, acallados, apresados y en general violados en sus derechos humanos solo por su opinión política o su paso por la Cosa Pública en épocas que el gobierno pretende manchar por siempre para posicionarse como “salvador” de la patria. Cierto es que muchos de estos no son angelitos, como cierto es que otros muchos sí son personas mucho muy respetables y que contribuyeron enormemente al desarrollo de Bolivia. Algunos incluso pagan por acciones de otros, como los edecanes, secretarias y mensajeros que solo siguieron instrucciones de sus jefes. Para agravar la injusticia, muchos de los verdaderos delincuentes no solo gozan de libertad, sino incluso de la estima del gobierno que los califica de “patriotas” por denunciar a otros, en una verdadera lógica de caza de brujas que está carcomiendo por completo el ya delicado tejido social.

El caso ilustrativo y que ha colmado la paciencia de muchos bolivianos y de la comunidad internacional ha sido el arbitrario y abusivo encierro de Juan Antonio Morales, que estoy convencido debe ser el abanderado de esta lucha por la libertad y la dignidad de todos los bolivianos, no importando su posición ideológica o su participación en gobiernos anteriores, la lucha por que la justicia se imparta a las personas por sus hechos y no por quiénes son o qué representan, la lucha por erradicar la práctica nefasta de las “medidas precautorias” que impiden que se llegue al juicio y se dilucide la verdad de las cosas. La definición más básica de Justicia es el dar a cada quien lo que le corresponde, y hay demasiadas personas dignas que hoy reciben un trato que ciertamente no merecen. Mientras eso persista, en Bolivia no habrá justicia.

Amnistía incondicional, ¡ya!

Esteban

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