La salud de Chávez y la economía

Posted on 29/02/2012

0


Un artículo reciente publicado por Frank Bajak desde Lima para Associated Press refleja muy claramente el peligro que se cierne sobre los países miembros del ALBA, y en especial sobre Bolivia, ante el, por decir lo menos, confuso estado de salud del señor Hugo Chávez, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.

Y al decir confuso, quiero decir que ya nadie sabe a quién creerle. Según el gobierno venezolano, e incluso según el gobierno cubano, la última operación del Comandante fue poco más que una extracción de muelas. Según Wikileaks, citando una fuente de la inteligencia israelí que, por supuesto, no ha confirmado ni negado nada, Chávez estaría muy cerca de dar su último suspiro. Posición similar ha manifestado un conocido bloguero brasileño asociado a O Globo, auque como su colega admito que los blogs son un ejercicio de pura especulación.

Pero en economía, las verdades y los rumores a veces tienen el mismo valor. En este caso, la incertidumbre causada por la probable cesación del generosísimo y muy poco fiscalizado financiamiento a los gobiernos de los países del ALBA ha generado alarma, en el caso de Nicaragua incluso hasta histeria, y la necesidad de aferrarse, y rápido, a un nuevo padrino que preste mucho y pida poco.

Tal vez, solo tal vez, esta es la explicación de la obstinación del gobierno boliviano con la famosa carretera Villa Tunari – San Ignacio de Moxos. O al menos una de las razones de peso. Con bastante sabiduría o con mucha imprudencia, todo parece apuntar que nuestro próximo generoso benefactor, luego de Estados Unidos y Venezuela, será la sexta potencia económica mundial, el Brasil.

Quizás esto no es del todo malo. Más allá del escándalo del contrato con OAS, en general el Brasil es un país bastante abierto y democrático, que ha dado pasos gigantescos en los últimos 20 años desde que recuperó su constitucionalidad y superó la hiperinflación (con tres o cuatro cambios de moneda en el ínterin), no solamente en términos macroeconómicos, que no son poco impresionantes (PIB de $2.309 trillones, PIB per cápita de $11.767), sino también en términos de inclusión (índice Gini 53.6), lucha contra la pobreza extrema (población pobre 8.5% ), innovación tecnológica (la industria representa 28,5% de su PIB), diversificación (los servicios financieros y no financieros suman 66% del PIB), seguridad ciudadana y atención a las necesidades básicas de su población (IDH 0.718).

Ciertamente tenemos mucho que aprender de nuestro vecino, y mucho que aprovechar de su expansión. Solamente que, aunque sea una advertencia vana y que estoy seguro no será escuchada por la gente que tiene el poder, cuidado se convierta en un nuevo imperialismo. Por ahora, la evidencia dejada por el caso TIPNIS indica justamente que eso es lo que está ocurriendo. Todavía no es demasiado tarde.

Esteban

Anuncios