Informe Anual del ACNUDH

Posted on 21/03/2012

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Encuentro tibio, por decir lo menos, el informe anual del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Bolivia, publicado recientemente. Si bien es cierto que Bolivia no es Siria, el enfoque excesivamente tolerante y vago del informe de 18 páginas me ha parecido hasta ofensivo. Se ha ignorado absolutamente una larga lista de violaciones a los derechos humanos cometidas por el gobierno, más allá de las evidentes referidas al 25 de septiembre o el asunto de Yucumo.

Por ejemplo, sobre el proceso del caso Porvenir, solamente dice este informe que el proceso es demasiado lento. ¡Ojalá fuera ese el problema! En dicho proceso se han violado una serie de derechos, al debido proceso, al juez natural, a la inviolabilidad del domicilio…

Tampoco se hace observación alguna a la Ley Marcelo Quiroga Santa Cruz, flagrantemente violatoria a los principios de legalidad y de prescriptibilidad de los delitos. Mucho menos se hace mención alguna a la vaguedad de los delitos definidos en dicha norma, tales como el “incumplimiento de deberes”, el “enriquecimiento ilegítimo” o las “resoluciones contrarias a la Constitución y a las Leyes”, todos estos tipos penales que no cumplen con los más elementales principios que uno aprende en primer año de Derecho, como que el delito es una “acción típicamente antijurídica y culpable”. En estas figuras penales, no está claro cuál es la acción, dónde está la antijuricidad y cuál es el límite de la culpa. En palabras más sencillas, cualquiera que haya sido alguna vez funcionario puede haber incurrido involuntaria e inconscientemente en al menos dos de estos delitos, así como cualquiera que haya recibido una herencia o logrado un buen negocio es sospechoso de haberse enriquecido ilegalmente. En efecto, hoy en día tener un poco de holgura económica, porque ricos hay muy pocos, tener una cuenta bancaria o contratar un seguro hacen de uno un sospechoso digno de humillantes interrogatorios cada vez que se necesita hacer una transacción.

Sobre el delito vago y contrario a principios fundamentales del derecho de “desacato” el ACNUDH por no menos llama la atención sobre el hecho de que se recomendó su eliminación del sistema legal y que no se les hizo caso. Bueno, algo es algo.

Lo que sí aplaude el informe referido son los avances en la lucha contra el racismo y la discriminación, incluyendo la discriminación de género. Lamento disentir. Si bien la puesta en vigencia de la Ley de Lucha contra el racismo es un avance, no es ni mucho menos de gran significancia si los propios actores encargados de hacerla cumplir son los primero discriminadores, con clarísimas tendencias misóginas, de separación de los pueblos indígenas en dos categorías, donde aymaras y quechuas son la salvación de la patria y todos los demás son “chunchus” al servicio de las ONGs “imperialistas”. La discriminación racial, de género y por opción sexual sigue gozando de muy buena salud en Bolivia, y no hay visos de que eso vaya a cambiar por lo pronto.

Finalmente, solo para no extenderme por las mismas 18 páginas del informe, considero sumamente débiles los comentarios hechos sobre el proceso de elecciones judiciales. Si bien los medios de comunicación publicaron que la ONU en este informe critica la crisis judicial en la que nos encontramos, no he hallado en el texto del informe tal crítica, o al menos no una que sea lo suficientemente clara y contundente como para llamar la atención. Solo dice que algunas cosas debería corregirse “para la próxima”. De nuevo, disecrepo por completo. El proceso de elecciones judiciales fue un claro y evidente engaño, y los resultados saltan a la vista, cuando el señor Cusi, que no merece el honor de llamarse abogado, abiertamente y sin desparpajo alguno dice que adivina mediante la lectura de la hoja de la coca sus fallos constitucionales. Más de quinientos precandidatos se inscribieron para este proceso, ¿será posible que los 500 fueran así de malos? Yo lo dudo muchísimo.

Esteban

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