¿Militares o Militantes?

Posted on 28/03/2012

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Uno de los pilares fundamentales de la democracia es la abstención de las fuerzas armadas de participar en la política partidaria, principio consolidado en nuestra Constitución Política del Estado en su artículo 245. Este principio existe por varias razones, entre las cuales se halla el peligro de que la propia unidad de las FFAA se vea amenazada por pugnas político-partidarias entre sus filas, el peligro de que las FFAA se conviertan en un instrumento de coerción política contra las posiciones críticas respecto del partido gobernante, y el peligro de que las FFAA pierdan su imparcialidad en el marco de los vaivenes electorales e impidan o intenten impedir la juramentación de un gobierno electo contrario a su creencia política – este último siendo el caso que explica muchos de los golpes de Estado de nuestra historia no tan distante.

La presencia del Alto Mando Militar en la inauguración del 8vo. Congreso del MAS ha sido una franca y abierta violación a este principio fundamental. No existe excusa válida alguna que justifique este hecho. De haberse tratado de un congreso de diálogo social, un taller de debate o un evento oficial, no habría más problema que un par de cejas levantadas. Pero acá estamos hablando de un evento estrictamente político partidario, por más que ningún partido actualmente vigente utilice ese término en sus siglas (todos son o “movimiento” o “frente”). De la misma manera, si hubieran participado algunos oficiales a título personal, sin uniforme, haciendo ejercicio de sus derechos ciudadanos, tampoco sería un problema legal serio, aunque sí sería preocupante. Pero los señores generales estaban presentes en el 8vo. Congreso como representación institucional, con uniforme completo y en nombre del conjunto de las Fuerzas Armadas Bolivianas. Tanto es así, que con el mayor desparpajo algún oficial cuestionado por esta presencia admitió que estaban ahí en “apoyo al Proceso de Cambio”, haciendo gala de una falta de tino, por decirlo de manera amable, que no habíamos visto desde las épocas de García Mesa.

Pero además de este escandaloso bochorno protagonizado por el Alto Mando, preocupa algo que quedó en segundo plano, que es un clarísimo giro del gobierno del MAS hacia la derecha. Mientras los militares estaban presentes institucionalmente en su congreso, en las afueras del Ministerio de Justicia se halla en vigilia hace ya semanas un grupo importante de familiares de víctimas de las dictaduras, que reclaman el pago de una indemnización que tiene todos los instrumentos legales para su cumplimiento y que no nos explicamos porqué el gobierno se niega a honrar. Esto marca un punto de inflexión muy importante, a nuestro modesto entender, que explicaría plenamente la intención de don Evo Morales de hacer una “reingeniería” del MAS. Siempre le hemos denunciado los rasgos absolutistas y fascistoides al partido de gobierno, múltiples veces hemos criticado el ascenso de los sectores más populistas y conservadores de ese partido en detrimento de las facciones intelectuales, indigenistas y altermundistas, y siempre nos hemos opuesto a los grupos ultranacionalistas y etnocentristas. El 8vo. Congreso del Movimiento Al Socialismo no ha sido más que la ratificación oficial de la victoria de esos sectores. Lamentable noticia para la izquierda boliviana.

Esteban

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